"Days go by like the wind and this life is too short" The Rasmus

sábado, 12 de noviembre de 2011

El Veneno Del Amor -C1-

Para este fic... me inspire totalmente en letra Someone Else by The Rasmus  así que si conocen la letra, sabrán lo que viene... 




Capítulo 1:  Someone Else







Helsinki 2000

Sus labios eran los mismos, su dulzor igual, pero algo había cambiado, eso lo sabia. Deseche la idea de mi mente y me concentre en el vaivén de nuestros labios.

Cuanto me gustaba atormentar su labio inferior y sabia que le gustaba a ella también, por que al instante obtuve la respuesta; un jadeo suplicante sobre mis labios. Ella me permitió la intromisión de mi lengua a través de sus labios para poder saborearla mejor. Me sentía en el cielo. Pegué mas mi cuerpo al suyo sintiendo el rose áspero de su toalla en mi pecho desnudo, e inhalando el olor a lavanda que desprendía su cuerpo recién bañado.

Ella, mi amor, mi complemento, mi ancla terrenal, no desaprovecho el tiempo y llevó sus manos hasta mi rostro, acariciándolo en una sincronía con los movimientos que hacíamos para obtener lo mejor del otro.

Quería más de ella, mas de lo que llevábamos disfrutando por un año, pero súbitamente cuando pretendí despojarla del nefasto objeto que la cubría, ella rompió la magia del momento, y de nuestro beso.

-No Lauri, estoy retrasada y no quiero llegar tarde.- Rjuri dijo entre jadeos. Aún acariciando las hebras de mi cabello que caían por el costado de mi rostro.

Era verdad, pero había algo mas en su urgencia de partir, no solo el hecho de llegar a tiempo a la Academia Sibelius. O tal vez solo estaba siendo un poco paranoico. 

Sus ojos  grises no me decían nada, pero … tenia un presentimiento.

-¿Estas bien?- preguntó ella, al ver que no le decía nada, ¿pero que le podía decir?, no tenia ningún motivo real para sentirme así.

-Estoy bien, es solo que… ya no pasas tanto tiempo conmigo como antes, no me esta gustando esa Academia.- me aparté de ella y me encamine a la mesa de noche que estaba a un lado de la ventana, por un vaso de agua, sentía seca mi garganta.

Me giré para beber mi agua y me sorprendió verla avanzar por el cuarto buscando sus ropas, como si mis palabras fueran vacías y no hubieran tenido ningún significado oculto, lo cual no era cierto.

No era en si la academia la que no me gustaba, mas bien era su maestro. Desde que lo conoció me habló con tanta admiración de él, que sentí celos. Hasta ahora yo le había enseñado todo respecto a la música, prácticamente la había inducido a ella. Le di parte de mi ser musical, porque la música lo era todo para mi, no podía dejar de componer para la banda, ya fuera en melodías o en letras, y ver que otro le daba algo que solo yo le di, me trastornaba.

Pero tenia que comprender, su sueño desde que descubrió la armonía de todos los instrumentos fue tocar el chelo, y encontrarse por maestro a Perttu Kivilaakso un genio en ese campo era lo mejor que Rjuri pudo encontrar. Me dio coraje no poder tocar el chelo y ser yo quien cumpliera su sueño, pero si ella era feliz, yo lo era doblemente.

Regresé el vaso  a su lugar, y me acerque a la cama, me recosté y me limite a observar a la ninfa de mi ser.

La infame toalla que acariciaba su cuerpo todas las mañanas había desaparecido y ahora solo vestía su ropa interior de encaje negra, que contrastaba con su piel aterciopelada, su largo pelo castaño claro caía en cascada hasta la cintura. Amaba acariciar su cabellera, era tan sedosa como su piel, no pude evitar curvar mis labios ante el recuerdo de su textura.

-¿Te gusta lo que ves?.-dijo ella de soslayo. Sorprendiendo mí escudriño por su cuerpo.

-Me gusta lo que veo.- sonreí ante mi descarado comentario. Me gustaba lo que veía, pero más me gustaba saber que ella era mía.

-¿Vas a ensayar hoy?- ella me dio la espalda, y buscó entre su ropero por ropa.

-No, solo pasare por la casa de Aki, ese chico si que me agrada, que suerte tuvimos de conocerlo, si no fuera por Pauli creo seguiríamos buscando otro reemplazo para Janne.- aún me molestaba su partida, pero teníamos que respetar su decisión, y Aki no solo había llenado el vacio del baterista, si no que tuvimos una química casi inmediata, se había vuelto mi confidente.

-También me agrada, lo malo es que te secunda en todo.- distendió una blusa plateada con apliques negros, y un pantalón negro, que podía jurar le marcaria todas sus curvas.- Por eso prefiero a Eero él te pone limites, que fuera de ustedes sin él?. No, serian un caos total.-dijo  ella haciendo un movimiento de negación con su cabeza.

-No le vuelvas a decir a Eero que eres su favorito,-comenté en tono serio pero al mismo tiempo divertido.- El otro día se vanaglorio de eso y no dejó de molestarme.- a Eero también le agradaba Rjuri, mejor dicho a todos les agradaba, ella era tan jovial, simpática, y siempre mostrando una sonrisa en su rostro, que la hacia ver tan dulce ante los demás, eso era lo que mas me gustaba de ella, que no importara lo que pasara, siempre conservaba su sonrisa, por eso me era difícil saber cuando estaba triste o enojada.

Ella asintió y se vistió con su atuendo. En efecto ese pantalón besaba la longitud de sus 
piernas como si fuera una segunda piel.

Dejó su pelo suelto, se empolvo un poco el rostro, un poco de labial y listo. Se giro para modelarme y  yo solo pude elevar mi mano con el pulgar hacia arriba en aprobación, se miraba espectacular, y me encantaba que no se cargara de maquillaje, porque ella era bella al natural.

-Señorita Rjuri Eläinen usted esta que eleva mi termómetro corporal.- dije en tono muy formal y sensual.

Ella se acercó con movimientos seductores hasta mí, depositando un fugaz beso sobre mis labios que rápidamente aparto dejándome anhelante por mas. Era adicto a su cercanía, a sus besos, pero había una vida afuera de nuestro apartamento.

-Nos vemos.- estaba bajo el marco de la puerta, me tiró un beso en el aire, y desapareció dejándome solo.


Me recosté en total plenitud en la cama, viendo fijamente el techo, dejándome llevar por mis pensamientos.

Saber que algo andaba mal me tenia inquieto y Aki ya lo había notado, pero no quise comentarle nada, si ni  yo mismo sabia que era lo que estaba pasando. Lo único que tenia claro era su total y completa fascinación por el chelo. ¿Acaso estaba siendo infantil?, ¿Sintiendo celos de un instrumento?, no, claro que no era solo el instrumento, o de lo contrario no se mostraría tan fugaz en sus caricias, tan reacia a mi toque, tan distante en la conversaciones como si su mente estuviera en otro lado y su cuerpo a mi lado.

¿Qué  nos estaba pasando?. O mejor dicho ¿Que le estaba pasando a mi Rjuri?.

Me levante súbitamente de la cama cerrando de pronto el canal de mi mente, o mis pensamientos me volverían loco de tristeza, debía de dejar de pensar en cosas que tal vez solo estaban en mi mente.

Solo el tiempo lo diría.


Me fui al cuarto de baño, me quite el pantalón de seda negro que me había regalado mi hermana, y me metí a la ducha.


Veinte minutos después salí de la ducha en busca de mi toalla, no la encontré por ningún lado así que me seque con la de Rjuri. Me detuve por mas tiempo cuando sequé mi cabello, el olor a ella estaba impregnándose en mi, suspire ante tal reconocimiento, su aroma me embriagaba, y me hacia recordar, las veces que solíamos bañarnos juntos.

Otra cosa que cambió.

¿Tanto había cambiado nuestra rutina?.

Mis movimientos se volvieron mas lentos, no quería pensar en el día que nos separáramos, no estaba en un futuro para mi, pero … ¿Para ella?. ¿Acaso eran una indirecta sus acciones?, tal vez la llama de su amor por mi… se había extinguido.

Me llevé una mano al rostro cubriéndolo, la misma que sostenía mi toalla y que ahora yacía en el suelo. No podía pensar en un futuro sin ella, tan solo no podía. Quizá solo se había apagado su llama, pero eso era sencillo, yo la podría volver a encender … ¿Y si no?.

Otra vez esa sensación … ese presentimiento de fatalidad que me venia persiguiendo, exactamente desde el día que comenzó los cursos en la academia.

Sentí un escozor en mis ojos, los tenia cerrados, apretando fuertemente mis parpados, tapados por mi mano, no quería abrirlos, no aún, porque lo podía sentir, que en cuanto los abriera, el ardor desaparecería por el alivio de liberar mis lagrimas.

No quería llorar, me rehusaba a hacerlo, no por ella, no anticipándome a los acontecimientos. ¿Y si eso era a lo que estaba destinada nuestra relación… al fracaso?.

No.

Me apreté el diminuto tabique de mi nariz, aguantándome las ganas de liberar mis lágrimas, no iba a derramar ninguna, no hoy, ni mañana… solo tal vez en un futuro… muy lejano.


Me vestí con lo primero que encontré, no tuve ánimos de arreglarme el pelo, así que opte por usar una pañoleta blanca. Me dirigí a la pequeña cocineta, bebí un poco de leche y me marche, necesitaba salir de este encierro lo antes posible.




En diez minutos llegue a la casa de Aki, me saludo entusiastamente y me hizo pasar a su morada.

-¿Vas a componer algo hoy?- preguntó el anfitrión de la casa con una sonrisa de oreja a oreja, la cual no le pude devolver, no tenia ánimos para sonreír, o mejor dicho no tenia nada por que hacerlo. –Bueno tal parece que no es un día adecuado, ven vamos a la cocina y me cuentas que te tiene tan mal hoy.-

No había pronunciado palabra alguna y él ya sabia que tenia que desahogarme.
Lo seguí, y llegamos a su cocina donde abundaban botellas de licor de marcas de todo el mundo, suerte tener una novia hija de exportador, le regalaban cada cosa.

-¿Que te apetece tomar?- Aki me indico con sus ojos cual debería tomar, dejándome sin alternativas para responderle.

-No se para que me preguntas si vas a escoger tú la bebida.- me daba igual cual tomar. Me senté en un banco que estaba en el desayunador.

-Yo se lo que tú necesitas, confía en el experto.- sonrió pícaramente él. Cuando decía eso, siempre terminaba borracho ¿y él?, en una pieza.

-Hoy lo volví a sentir, creo ella no es consiente, no lo se, es como si le quemara mi cercanía, se aleja repentinamente cuando la quiero tocar mas íntimamente.- le confesé, desvié mi mirada a su refrigeradora evitando su mirada en mis ojos.- No te había dicho nada porque ni yo se que es lo que le pasa, pero … algo esta mal.-

-¿Asi que era eso lo que te tenia tan preocupado y distante en los ensayos?- asentí con mi cabeza, no quería hablar no ahora.- Bien dijo Pauli, “esas son preocupaciones del corazón”, yo no le quise creer, porque se ven tan bien juntos, ella no a cambiado a mi parecer, tal vez como tu dices, es solo en tu cercanía.-

Exacto solo cuando está conmigo, a solas, en mis brazos.

-No se, tal vez se le apagó la llama de su amor por mi.- no quería aceptarlo pero era una posibilidad que se respiraba cada día mas fuerte a nuestro alrededor.
Aki me sirvió un poco de koskenkorva, mucho a mi criterio pero no le dije nada, necesitaba algo fuerte en mi sistema.

-Y no has pensado tal vez.- se calló por unos segundos, tratando de formular su pregunta.- ¿Que sea otro él que la tiene emocionada, renuente a tus caricias a tu cercanía?-
Mi subconsciente dijo si, pero mi conciencia se negó a canalizar esa información. Era tan solo imposible de creer, no era eso, no podía ser eso, tenia que ser otra cosa, lo que fuera, menos eso, porque Rjuri era mía y de nadie mas.

-No lo creo.-me negaba a creer eso.

Aki me miro pensativamente, como si ahondar mas o no en sus sospechas, me sonrió y tomo un buen trago de su vaso, luego lo levanto frente a él proponiéndome un brindis, a lo cual yo acepte.

-¿Y porque brindamos?.-dije perezosamente.

-Por el amor, sin el nunca podríamos amar, y ser amados, lastimar y ser lastimados, vivir y morir.-

-Me gusta.- nuestros vasos de vidrio chocaron levemente.- El amor fluye por nosotros como si fuera una parte vital de nuestras vidas que nos hace inmensamente felices, pero… si eso se transforma en otra cosa, si cambiara su “composición”, también lo haría en nosotros, y se convertiría en veneno circulando dentro nuestro ser, carcomiéndonos por dentro.- bajé mi cabeza, mirando el borde de las silla. ¿Que me estaba pasando?. ¿Desde cuando pensaba en el amor como si fuera un veneno?

-¡¡Valla!!, si que estamos inspirados hoy, ¿Porque no tocamos algo?. Déjame buscar la grabadora, ¿Que tal y nos salga un sencillo para el próximo disco?.-


                                                                  ***

Cuando componíamos el tiempo se nos iba volando. Sin darme cuenta ya pasaban de las tres de la tarde, me apresure en llegar a mi casa al encuentro de mi amada.

***


El tiempo pasó y ella no llegó como de costumbre a su rutina.

Me senté inquieto en la silla dura de madera, cerca de la ventana, frente a la puerta que estaba de la entrada de mi apartamento.

Esperé y esperé, pero no lo hizo conmigo el sol, él ya se había marchado, dejándome en la 
penumbra huyendo de la realidad, y devolviéndome a la mía.

La puerta se abrió, y la escuche suspirar, al instante la penumbra desapareció, llenando de luz toda la habitación, mostrando la cara radiante y llena de felicidad que ella tenia, ¿y yo?, aquí solo, sentado esperando por ella, imaginándome lo peor.

-¡Lauri!, cariño… me has dado un susto de muerte, ¿porque tenias las luces apagadas, pensé que no estabas?-dijo ella poniendo su chelo a un lado del sofá, acercándose a mi, con paso lento.

Así que, ¿Suspiro aliviada de no verme?, ¿O era por algo mas?.

Me puse en pie, listo para dar mi discurso de reclamo, pero ella lo impidió con el suave roce de sus labios sobre los míos.

Pero no fue un roce fugaz, no, en esta ocasión ella quería más. Posó una de sus manos tras mí nuca, presionando mas fuerte mis labios contra los de ella. ¿Acaso quería mis besos?. ¿O solo era una táctica para evitar las preguntas de su gran retraso?, pero no me importó cual fuera la razón yo si quería sentir sus besos.

Así que la levante un poco por la cintura para poder tener mejor posición de su boca, pero me sorprendió su reacción, cuando la alcé, ella se impulso sobre mis hombros y posiciono sus piernas alrededor de mi cintura. No pude evitar sonreírle, aun sin parar el beso.

Tal vez lo que le faltaba era verme molesto…

O no.

Ladeé la cabeza para obtener otro ángulo que satisfaciera mejor mis ansias y anhelos por ella.

Ella detuvo el beso, y me miro fijamente a los ojos, como si tratara de meterse en ellos y leerme o reconocerme. Pasó sus brazos alrededor di mi nuca, y me sonrió, tenia tiempos sin ver esa sonrisa tan seductora que hacia cuando estaba necesitada de mi.

No tuve dudas de su amor,  de nuestra conexión, me encantaba verla así por mi, y recordarme que era mía, y de nadie mas.

Me encamine al cuarto. Al llegar ella se bajó de mis piernas, y me sonrió seductoramente, posiciono las manos en el primer botón de mi camisa y lo desabotono, así hasta que los quitó todos, y la camisa yacía en el suelo en un instante después. Se acerco a mi pecho desnudo y beso tormentosamente y  despacio, por la escotadura de mi esternón, una parte súper erógena en mi.

-Picara.- susurré.

Ella bajó mas abajo a mi pectoral derecho, mordisqueándolo y delineando con su pecaminosa lengua. Sus caricias me llenaban de vida, me hacían olvidar cualquier cosa. Su tacto tan sutil y certero trastornaba mi autocontrol y haciéndome quererle arrancar la ropa en un dos por tres, tenerla en la cama, bajo de mi y llenarla por completo con mi ser.

Rjuri dejó de atormentarme por un milisegundo, se puso erguida y me rodeó, quedando por detrás de mi, pegando su cuerpo al mío. Sentí su nariz en mi omoplato izquierdo  haciendo círculos con ella y sus manos en mis caderas aprontándome a su pelvis rozándolo con mis pompas. Me estaba matando su tacto, que no daría por darme vuelta y apoderarme de sus besos, pero no quería romper lo que ella estaba creando, hacia mucho tiempo que no tenia la iniciativa en estas cosas.

Soltó mis caderas y se separo de mí unos milímetros, al instante sentí la falta de su tacto, y la agonía se hizo presente, quería mas de ella ¡¡ya!! ¡¡ Ahora!!.

Sentí ambas manos en mis pompas, agarrándolas y apretándolas. –Lauri, cariño que buen trasero el que tienes, no sabes cuanto me fascina agarrarlo y saber que solo yo te puedo hacer esto, bueno… -sentí sus labios en mi cuello, mordisqueándolo con fuerza.- … Mas de una atrevida fan también las tocó, pero tienen dueña y esa soy yo.-

Un aluvión de felicidad me invadió, escuchar su tono posesivo con una parte de mi cuerpo me hacia volar mi ser, y por un momento hasta sentí mariposas en mi estomago, quizás no se había acabado la llama, tal vez solo ella no estaba de humor. No resistí más a su toque lujurioso y me giré encarándola, atrapando sus labios en un furioso y deseoso beso.

Tome el borde de su blusa y la levanté, pasándola por su cabeza sacándola fuera de su glorioso cuerpo. Agache mi cabeza hasta la cima de su pecho, dándole un fugaz roce de mi lengua, la sentí estremecer bajo mi tacto, eso solo me hacia urgir mas y llegar a sentirla como siempre lo hacia.

La recosté en el borde de la cama, le desabotoné el botón de ese traidor pantalón y lo baje lentamente por sus piernas dejando un reguero de besos a mi  paso, hasta llegar a sus pies. 

Aventé los tacones y el pantalón salió, me alcé para verla tendida en la cama de sabanas café obscuro, y ver que mi único impedimento para tenerla totalmente a mi merced era su bonita y delicada ropa interior.

-Por favor.- dijo con una voz llena de preocupación fingida, al verme como observaba su diminuto pero proporcionado cuerpo.- No rompas mi ropa interior, es nueva y me queda súper ¿no?-

No pude evitar soltar una carcajada ante su broma, y me tire a su lado,  la posicione sobre mi, ella jugó con el botón de mi pantalón de tela y lo abrió. Se levanto un poco y trato de bajarlo, yo también le ayude o si no jamás hubiese salido con facilidad.

Luego continúo mi bóxer, que por poco y lo rompe de su urgencia por verlo fuera. Me encantaba verla ansiosa. La sentía viva y saber que era por mi que obtenía esa reacción me hacia… explotar de felicidad.

El bóxer en el suelo, su panti y brasier también, volvió a la cama se puso a ahorcajadas sobre mi llenándose con mi masculinidad hasta el fondo de su ser.


Ambos gritamos al instante…


Alcanzamos el clímax al mismo tiempo…



El cansancio de la pasión consumada se hizo presente en ella y se dejo caer sobre mí, posicionando su cara en mi cuello, quedando dormida al instante, aún unidos por un único medio carnal.


Y sentí un presentimiento atroz que hirió mi alma y mi corazón… esto lo había sentido como si fuera una despedida. Claro que había sido diferente de las otras veces, en ningún momento gritó mi nombre, ni me miró fijamente a los ojos cuando llegamos al clímax, y lo más importante, ella jamás se quedaba dormida luego de una sesión, nunca… jamás.

Y las palabras de Aki vinieron a mi mente sin que pudiese evitarlo…

Había alguien más.

Sentí húmeda mi oreja y comprendí que eran mis lágrimas las que la habían mojado, me odié por eso, no quería llorar, pero no lo pude evitar.  Lo había sentido, todo fue diferente desde que me besó hace unos momentos atrás.

No quería derramar mis lagrimas por Rjuri, ahora que sospechaba que ella no lo haría ya por mi, porque era mas que obvio que había encontrado a alguien mas que la hiciera vibrar mas que yo, alguien que la amara como yo, pero no tanto como lo hacia yo.

Y me dolía, yo que le había dado todo mi corazón, mis esperanzas, que había compartido todos mis anhelos, mis deseos, mis secretos con ella, y así sin más se marcharía uno de estos días llevándose con ella una parte de mí.


***


Los días pasaron tan monótonamente que ya me eran insoportables, ella volvió a su misma actitud fingida, con mis besos, con mis caricias, por que  yo aún quería engañarme con su actitud, algunos días era efusiva conmigo como si en verdad anhelara mi compañía pero otros días, hasta la sonrisa fingía.

Pero me cansé, luego de la grabación del demo del nuevo disco me fui directamente a Sibelius, esperarla era lo mejor y descubrir tal vez si eran verdad mis sospechas. Eero trato de detenerme, ya todos sabias de mis sospechas, pero no le hice caso ya no aguantaba mas esta situación de Rjuri no decir nada, solo era su actitud la diferente y distante, lo cual era doblemente doloroso para mi.



Me  encamine a la parte arboleada de la academia, en algún momento tendría que pasar por ahí, ya que era la vía principal de los estudiantes para llegar a la salida. Me senté en una banca y esperé. Cosa que no se me daba muy bien, mi mente se ponía a volar y pensar mil cosas.

Pero no tuve que hacerlo por mucho tiempo porque a los pocos minutos la vi salir de un edificio, trayendo consigo el chelo a su espalda y una iluminadora sonrisa en su rostro, como si le emocionara mi visita, lo cual era falso porque ni me había visto aún.

Quizás todo estaba en mi cabeza y solo había caído en la locura de perder su amor.

Pero si estaba en lo cierto.

Ella no avanzaba y pensé que esperaba a alguien, y si, pero no era un ser cualquiera, a su 
encuentro llegó Perttu, que la encaro con tremendo beso en la boca, y ella en ningún momento trato de apártalo, por el contrario llevo sus brazos  atrás de su cuello acercándolo mas.

Me sentía un intruso, viendo algo prohibido, mis ojos ardían, no quería seguir viendo como se besaban frente a mí, a unos cuantos metros de distancia. Quería ir corriendo apartarla de sus brazos, separarla de  sus labios, porque eran ¡¡míos!!. Pero no pude ni mover un centímetro, estaba inmóvil, colérico, rabioso, furioso, y dolorido.

Lo único que podía mover eran mis ojos, los únicos que reaccionaban a mis suplicas. Los cerré tratando de olvidar lo que ellos me habían mostrado, como quería esconderme como el sol lo hacia por las tardes, irme a otra dimensión perderme y olvidar, porque todo me la recordaría, todo en Helsinki tenia un momento a su lado, ¿Que seria de mi sin su compañía?.

¿¡¡Por qué!!?.

Grité rabioso en mi mente, ni mi voz podía salir de mi garganta.

Abrí mis ojos y vi que ellos no estaban donde los había visto por ultima vez, no, ahora estaban en su auto Mercedes Benz negro, partiendo por la carretera, sin ni siquiera volver a mirar atrás ella, sin saber como me dejaba.

Me sentía humillado, traicionado, y … herido en lo mas profundo de mi corazón. Yo que solo le di todo mi amor, mi atención, mi ternura… y ella me pagaba traicionándome, engañándome con otro … músico.

Sentí las piernas débiles, y me caí de un sentón en la banca, lleve mi cabeza hacia atrás y contemple el cielo, y vi la luna apenas, y no se si fue el ver fijamente el cielo, o el no parpadear por un largo tiempo, o simplemente tener la certeza que ella no era mía mas, que mis ojos comenzaron a llenarse de mis lagrimas.

Me inclinaba mas por la tercera opción, pero no pude evitar detener mas mis emociones reprimidas, quería desahogarme amargamente, me sentía fatal, como si me faltara algo en mi ser.

Y claro que me faltaba algo.

Ella.

Porque ahora pertenecía a alguien mas que no era yo, ese alguien que le haría sus sueños realidad, por el que lloraría cuando él la dejara, porque existía el karma amor mío, y así como tu me estas haciendo sufrir, te hará sufrir él a ti.

Eleve un brazo y lo posicione en mis ojos, ocultando así mi dolor y mis lagrimas de algún mirón, no podía ponerme en pie, no aún, era como si todo mi ser doliera su partida, no solo en mi corazón.


..Esto tiene continuación, pero lo harán otras fickers... tal vez en otro tiempo les pida permiso y suba sus partes, porque el fin era hacer un fic-largo de todas las canciones del álbum INTO de The Rasmus...
























3 comentarios:

  1. ola m nknto la historia y plisss sub la continuacion d las otras fickers kiero sabr k mas ba a pasar






    cuidate ate: angeline O:-)

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  2. awww quiero llorar con Lauri!!!!mi vida pobrecito!!!! Maldita Rjuri!!! hizo llorar a mi Lauri :( linda historia ojala y puedas poner las demas fic me encantaria saber q sigue jejejeje :)
    att: Karli

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  3. Me encanto, buenisima historia.

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