"Days go by like the wind and this life is too short" The Rasmus

miércoles, 9 de enero de 2013

Dangerous Kind C-29-30-31


Hola!!!! feliz navidad...año nuevo..etc..etc... XD...
Tiempos sin una entrada...pero nunca es tarde... y esta va dedicada para Aalee...que le encanta esta historia.

Gracias Aniitha_Lintu, por tus comentarios en Oblivion....me encantan!!!







Este fic no me pertenece.
(c) Flavia M.





Capítulo 29: Una noche de misticismo (The Buddha Bar)

------------------- (Narrado por Eero)----------------------

-Voy a cancelar la gira-Decretó Pauli con gran pesar, sentado sobre el mullido sofá del camerino durante nuestro concierto en Estambul.
No daba crédito a mis oídos. Tenia la mirada fija en el suelo, pero al escuchar aquella declaración miré de inmediato al guitarrista. -¿Qué demonios estás diciendo?-Pregunté enojado.

-Lo que oyes, Eero. No soporto mas esta situación, es extremadamente incómodo, aparte me siento muy dolido por ustedes dos. Están destruyendo a The Rasmus!!-Vociferó Pauli al punto de levantarse de su asiento.

-¿Están?... Yo no soy el se acostó con la novia de su mejor amigo! Que no se te olvide que he hecho todo lo que ha estado en mis manos para seguir adelante. Esta banda es mi vida! No voy a tirar todo por la borda luego de tantos años de sacrificio, y menos ahora que el mundo entero puede escucharnos!, no voy a defraudar a los fans… Así que sácate esa idea estúpida de la cabeza!- La sangre me hervía, puse mis manos sobre mi frente. Estaba comenzando a sentirme desesperado.

-No te engañes a ti mismo. Sabes que esta realidad es insostenible para ti- Dijo apoyándose sobre la mesa y mirándose al espejo donde hace al menos tres horas la maquilladora nos preparó para el concierto.

-Claro que lo es! Pero trato de ser paciente, porque no puedo ser egoísta, porque respeto a mis fans y los respeto a ustedes… A excepción de Lauri, por supuesto- Bufé cruzando mis brazos.

-Ese es el punto… El problema es que esta banda no fue formada para solo actuar ante un escenario, The Rasmus está en nuestras vidas en todo momento. Es injusto hacerle creer a los fans algo que no somos-Dijo Pauli con seriedad dirigiéndose a mí.

-¿A qué te refieres?- Le respondí en el mismo talante.

-La amistad se ha perdido. Aún me parece increíble que sigamos teniendo más éxito que nunca, pero la verdad es que me siento agobiado. Lauri y tú literalmente se odian- Dijo.

Una voz proveniente de la puerta del camerino continuó la frase de Pauli. -Lauri no te odia, Eero… Solo que es extremadamente orgulloso-

-Aki! Me asustaste- exclamó Pauli exaltado.

-Te he estado escuchando y sinceramente me parece que te estas precipitando. Yo también estoy agotado, pero no por un obstáculo vamos a dejar de ser quienes somos-Dijo Aki secándose el sudor con una toalla al mismo tiempo que entraba al lugar y cerraba la puerta.

-Es que de verdad me duele verlos así- Se lamentó Pauli.

-Deben hacer algo pronto, antes de que la prensa se entere y en ese caso si quedaría todo arruinado- Me advirtió Aki.

-No se preocupen, mi amistad con ustedes dos está intacta, por mi parte no los voy a abandonar- Dije con un gran vacío en el corazón, tuve un mal presentimiento.

-¿Quiere decir que estamos juntos en esto?-Dijo Aki sonriendo y tratando de darnos fuerzas para continuar.

-Por supuesto que si. Discúlpenme por las idioteces que acabo de decir. Juntos hasta el final!- Dijo Pauli acercándose para darnos un abrazo colectivo.

-Pero debes perdonar Eero. Por tu bien, tu nunca fuiste una persona rencorosa, vamos amigo! Debes hablar con Lauri, ustedes son como hermanos, se van a entender el uno al otro- Me aconsejó el baterista.

-No lo sé… Pensándolo bien lo mas probable es que él se retire de la banda y siga con su carrera de solita, si a ver vamos, le esta yendo muy bien con eso- Dije con una mezcla de desprecio e indiferencia, aunque dentro de mi me dolía enormemente el hecho de romper nuestra amistad.

Aki y Pauli me miraron con los ojos desorbitados reflejando miedo por mis palabras.

-¿Acaso es mas importante para ti tu orgullo que nuestra banda?... ¿Serias capaz de disolvernos por no perdonar a Lauri?- Cuestionó Aki indignado.

Su mirada acusadora hizo que me arrepintiera de haber emitido tal afirmación.

-Por cierto… ¿Qué te hace pensar que ese infeliz no me odia?- Le pregunté a Aki haciendo referencia a Lauri y recordando lo primero que dijo al entrar al camerino.

-Él no te odia, es lo único que pienso decirte-Dijo.

-¿Cómo lo sabes?- Cuestioné nuevamente exasperado.

-Porque el y yo conversamos mucho!... y ya no me sigas preguntando porque eso seria desleal- Desvió la mirada y cruzó sus brazos.

-Bah!, que curioso y paradójico… La palabra “lealtad” y “Lauri” son antónimos- Dije con sarcasmo.

Los días transcurrieron rápidamente, sentí que el tiempo se aceleraba a medida que viajábamos de país en país. Perdí el apetito y apenas teníamos tiempo libre para pasear por las calles de las ciudades, el clima se estaba haciendo cada vez mas frío dando paso a la llegada del invierno. Mi comunicación con Lauri era prácticamente nula, sólo para discutir asuntos referentes al tour, conversaciones cuya duración era de 10 minutos como máximo.

Nos resignamos a romper de manera definitiva e irrevocable nuestra amistad.
Luego de la extensa rueda de prensa en París, extrañamente aún tenía energías para salir antes de regresar al hotel. No lo pensé dos veces antes de salir con el manager del grupo y algunos de los técnicos, con quienes compartíamos una estrecha amistad luego de trabajar por tanto tiempo juntos, Aki y Pauli también nos acompañaron a diferencia de Lauri quién prefirió irme a dormir excusándose con un fuerte dolor de cabeza.

Decidimos salir al famoso Buddha Bar en Paris. Rápidamente al reconocernos los gerentes del local nos ubicaron en la zona VIP, los chicos decidieron degustar algunos vinos franceses mientras que yo pedí un té especial hindú. Las luces fluorescentes apenas iluminando el lugar, la música alternativa Chillout, el aroma a incienso de rosas blancas y canela creaban una atmósfera totalmente relajante. Tiempo después chicas rubias, pelirrojas y morenas salieron de los escondidos rincones para ofrecer su mísitico baile kuchipudi, sus coloridos atuendos, sus brillantes joyas y su muy cuidadoso maquillaje hicieron que todos quedásemos encantados, sonreí involuntariamente con la mirada en la bailarinas.

-Ahora entiendo por qué te cambiaste de religión!- Exclamó Aki con los ojos desorbitados y fijos en una de las chicas que vestía de azul.

-Hahaha no fue por lo que estas pensando- Le dije dando un sorbo a mi té aromático.

-Son hermosas…-Susurraba Pauli a punto de babear la mesa.

-Realmente lo son, sus movimientos son tan místicos… y sus ojos, wow!- Dije totalmente hipnotizado por el contraste de los colores entre las luces del sitio y sus hermosos atuendos.

-Que lindo mueven sus caderas!... Me caso hoy mismo con la de azul!!!!- Dijo Aki con emoción.

-Creo que para eso debes convertirte- le sonreí.

-mmm Mejor no, luego no gozaré de otros placeres- Dijo levantando su copa de vino.

-Mi religión también tiene otros beneficios de esos que a todos nos gustan!...- Agregué.

-Lo pensaré Eero- Dijo Pauli.

-Tu eres un hombre casado!, no seas cerdo - Le recriminé para luego soltar una carcajada.
La estaba pasando increíble con mis amigos, y justo al pensar en esa última palabra, “amigos”, nuevamente volvió en nudo en mi garganta. Hubiese dado cualquier cosa por retroceder el tiempo para que Lauri hubiese estado presente en ese momento, compartiendo como antes. Mi expresión cambió de forma drástica a una de completa amargura, con una sola imagen en mi mente, Lauri y Helena besándose en aquel café de Helsinki.

Me levanté de la mesa con la excusa de que iba a tomar algo de aire. Mientras cruzaba el lugar a paso lento tropecé torpemente con uno hermoso cabello rojizo, sentí que el delgado cuerpo de la chica estuvo a punto de caer al suelo y por ende la sostuve con mi brazo derecho, levantó su rostro y unos penetrantes ojos azules me miraron estupefactos.

-Lo siento- Dijo en un hilo de voz

-No te preocupes- Susurré. Sus ojos celestes llamaron completamente mi atención.

-Fue mi culpa-Continuó ella apenada.

-Déjame compensarlo. Te invito un trago-No pude creer lo que acababa de decir. Yo no
tomo!

-Pues… Acepto la invitación-Sonrió con timidez.

Quizás fueron los efectos del cansancio por el tour, mi perturbación emocional, las luces que iluminaban el oscuro local, la música, el alcohol y los hermosos ojos de aquella desconocida. Las horas siguientes pasaron como un destello fugaz, apenas recuerdo la banal conversación que tuve con la chica, recuerdo que pedimos un taxi, iluminado y acogedor lugar, pagué con mi tarjeta de crédito y enseguida ya estaba sobre la mullida cama de lo que a mi parecer era una habitación de hotel, la desconocida estaba sobre mi cuerpo casi desnudo dándome un calor altamente reconfortante y placentero. Luego todo se oscureció…

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Capítulo 30: El malentendido

--------------------------- (Narrado por Eero) ----------------------------

Un pequeño resplandor gris iluminó tenuemente atravesando las persianas color beige de la habitación de hotel. El principio la sensación fue relajante, la temperatura de la esponjosa sábana era perfecta, mis ojos aún permanecían cerrados cuando moví mis brazos en busca de obtener más espacio en aquella cama, cuando de pronto mis dedos se enredaron en una suave cabellera. Abrí mis ojos y vi a una menuda mujer de aproximadamente 26 años de piel pálida como nieve y cabellos rojizos. Me erguí sobre saltado al verla, restregué mis ojos bruscamente y me levanté sin importarme el hecho de que ya la sábana no cubría mi cuerpo. Consternado fui rápidamente al baño, cepillé mis dientes y tomé una ducha rápida mientras observaba confundido a mí alrededor, un baño bastante lujoso al igual que la habitación donde desperté, al parecer había pagado un hotel 5 estrellas por acostarme una noche con la primera chica que se topó en mi camino.

-Maldita sea!... La prensa- Murmuré en voz baja mientras me secaba con una toalla. No estaba acostumbrado a maldecir.

Al mismo tiempo que estaba frente al empañado espejo del baño y pasaba la toalla por mi cara, sentí unas delgadas manos acariciar mi espalda.

-Bonjour chérie- Me susurró la pelirroja al oído con un delicioso acento parisino.

-Désolé, ne parlent pas français- Le contesté de inmediato con frialdad quedando frente a ella.

-Oh disculpe usted señor, no pensé que fueses tan amargado. Anoche estabas tan dulce conmigo-Sonrió ella ampliamente con sarcasmo, cambiando el idioma pero manteniendo su acento.

-Oye… De verdad no fue mi intención ser maleducado contigo. Creo que lo de anoche no debió pasar, estaba demasiado ebrio como para darme cuenta de mis acciones… Ni siquiera se tu nombre- Le dije en un tono mas suave con la mirada baja. Sentía vergüenza y pena por dejarla después de haberla usado para sacudir mi despecho por una noche.

-No hay de que disculparse, ambos la pasamos muy bien anoche y lo importante es que hayas disfrutado el momento, la vida es muy corta para lamentarse… Por cierto, mi nombre es Geneviève- Me dijo para luego besarme con sus rosáceos labios, incomparables a los que ya había besado muchas veces en Finlandia.

La miré a los ojos y con ellos recorrí la hermosa figura de la francesa apenas cubierta con una toalla. Volví a echar otro vistazo a la habitación, cualquier rastro de confusión dentro de mi cabeza se desvaneció. Observé al lado de la cama dos de mis maletas, miré el closet abierto donde estaba mi ropa, unos libros de sánscrito sobre la mesa de noche… Era la misma habitación de hotel donde me estaba hospedando junto a la banda.

-Geneviève… ¿Podrías por favor explicarme qué pasó exactamente ayer?- Dije comenzando a vestirme con ropa limpia. Sólo me puse el pantalón.

-Pues… Estabas en el Buddha Bar con tus compañeros de The Rasmus…-Comenzó a decir ella mientras iba camino a la ducha.

-Espera, espera! ¿Sabes quién soy?- La interrumpí asustado.

-Obvio pequeño! Son demasiado famosos como para pasar desapercibidos… “I’ve been watching, I’ve been searching, in the shadows…”- Comenzó a tararear ella despreocupada y con una leve sonrisa.

-¿Eres una fan?- Pregunté. Me senté al borde de la cama.

-La verdad no soy una obsesiva como muchas otras, pero si reconozco que me gustan mucho- Dijo ella totalmente despreocupada.

-Mira Geneviève, de verdad lo lamento… Me siento culpable por haberte hecho esto-Dije arrepentido de mis estupideces.

-Eero, relájate. Todos los rockstars hacen estas cosas, al contrario, me siento muy feliz de haber pasado la noche contigo- Dijo ella acercándose. Se arrodilló para quedar frente a mí, me miró con sus brillosos ojos azules. Sonreí apenado al ver que ella hizo lo mismo.

-¿Estas consiente de que esto no puede llegar en algo serio?- Le expresé con extrema sinceridad.

Su rostro dejó de sonreír, sin embargo, no mostró preocupación alguna con lo que acababa de decirle, más bien estaba resignada. –No te preocupes por eso Eero, sabia lo que me esperaba. Ojala todos los hombres fuesen tan sinceros como tu- Me dijo.

-Creo que fui cruelmente sincero, debí tener mas delicadeza- Dije avergonzado.

-Ya te lo dije, no hay de que lamentarse. Entiendo que me digas estas cosas, eres un músico que pasa la mayor parte del tiempo viajando por el mundo, además en tus ojos puedo ver que amas a alguien-musitó.

-¿Tan predecible soy?-

-No. Yo tengo un don- Dijo ella presumiendo.

Ambos reímos. Pude ver que detrás de ella había una mesa rodante con una botella de champagne vacía y junto a ella una bandeja con restos de fresas con crema, quizás ese fue el servicio que había pagado con mi tarjeta de crédito la noche anterior.

-¿Qué te parece si desayunamos?- Le propuse, de alguna forma tenia que compensarla.

-Perfecto- Dijo ella más animada levantándose, yo hice lo mismo. -¿Puedo pedirte una cosa, y prometo que ya no lo haré mas-

-Si, claro-

-Dame un beso. Esta será la última vez que nos veamos, y quiero recordarlo- Me dijo.

Al principio la miré estupefacto, pero ella tenia razón, no valía la pena negarme ante su tentadora proposición. Seria la última vez y ninguno de los dos saldría perdiendo. La tomé de los brazos y la besé, esta vez con más efusividad. Mientras comenzaba a abrazarla escuché el sonido de la perilla de la puerta, alguien había entrado a la habitación.

-Que rápido la olvidaste- comenzó a decir la voz desde la puerta.
Interrumpí el beso de forma abrupta, miré hacia la puerta y Lauri Ylönen estaba allí con una mirada fulminante, lleno de rabia y el puño cerrado.

-¿Acaso nadie te enseñó a tocar la puerta?- Le contesté irritado.

-Eres un ciego. Antes te creía el más sensato, pero me doy cuenta de que eres un falso-Me recriminó.

-¿Falso?... Ahora yo soy el falso!! Definitivamente tú no tienes vergüenza de nada. Ojala tus fans te conocieran de verdad y supieran lo imbécil que eres!- Le contesté. A todo esto Geneviève estaba consternada, fue de inmediato hacia el baño.

-Basta ya Eero!... No quiero escuchar más. Pero algo si te digo, estas cometiendo un grave error. Hay alguien en Finlandia que esta sufriendo por tí- Me amenazó con el dedo índice.

-¿Por qué te molesta tanto que este con otra persona?, ¿tanto te molesta mi felicidad?...

Lárgate de aquí, no quiero discutir contigo desde tan tempranas horas de la mañana, si no te he golpeado es por respeto a Aki y a Pauli- Le espeté.

-Golpéame entonces! Ellos no están aquí para vernos…-Dijo con violencia. Sin embargo, había un rastro de dolor en sus ojos.

Ninguno pronunció palabra alguna, ambos nos observamos y entendimos que lo único que estábamos consiguiendo con esa actitud era destruir por completo a The Rasmus. Pero tampoco nos retractamos. Lauri dio media vuelta y se alejó por el corredor, pude ver como entraba de nuevo a su habitación. Yo cerré la puerta y me dirigí a Geneviève, quien ya estaba completamente vestida.

-No era necesario que vieras esta escena… Lo siento- Le dije.

-Creo que tienes muchas cosas que hablar con el, y aunque yo no sepa cual es el trasfondo de lo sucedido, no pierdan la amistad que tienen. Y por los chismes no te preocupes, no saldré como loca a contarle nada a ninguna revista, te admiro mucho como para perjudicarte- Sus palabras me hicieron sentir mejor.

-No se como agradecértelo. Mejor vamos a desayunar y olvidemos esto-

-¿Estás seguro?-

-Completamente-
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Capítulo 31: Canela y Almendras, el tormento de Lauri.

----------------------- (Narrado por Lauri) --------------------------

Era inexplicable la impotencia que sentía, y lo peor del caso es que ya no había forma de volver atrás, deshacer mis actos y borrar las palabras dichas era algo imposible. Ya dentro de mi habitación, fui a darme una ducha rápida para luego vestirme con unos jeans oscuros, una franela gris claro, una bufanda del mismo color, encima un blazer negro y unos tennis (véase vestimenta de Your Forgiveness, mm quizás no la misma pero parecida).

Salí a caminar por los acogedores y ostentosos restaurants del hotel para desayunar algo, no quería estar acompañado en ese momento, por ende salí temprano. Mientras caminaba pude observar que en uno de los sitios para comer, estaba Eero con la chica pelirroja que había visto en su habitación, conversaban amenamente y lo primero que pude notar en la expresión de él es que estaba rehaciendo su vida y que había superado, tal vez no por completo, pero si en buena parte su historia con Helena.

Me sentí un estúpido al haberme resignado con ella por dejarle el camino libre a mi antiguo mejor amigo, aunque de una u otra forma no estábamos destinados a estar juntos.

El ambiente era extremadamente denso dentro de hotel, preferí caminar por las calles de París para distraerme viendo gente diferente, una extraña combinación de vino, especias y lluvia aromatizaban la ciudad que para ese momento pasaba por un frío otoño, tanto que parecía invierno. Me senté en una mesa al aire libre de un pequeño pub, pedí un café para calentar mi garganta mientras las miradas poco discretas de los transeúntes y clientes del pequeño restaurant me asediaban, quizás extrañados de verme solitario y meditabundo sin la compañía de los demás miembros de la banda.

El humeante café penetró mis fosas nasales como un reconfortante vapor, una chica de estatura media, ojos castaños un poco mas claros que su cabello lacio y largo hasta la mitad de la espalda, cuyo rostro un poco bronceado estaba cubierto diminutas pecas apenas visibles, pasó frente a mi mesa apresuradamente, dejando a su paso su peculiar perfume de almendras y canela. Cerré por unos segundos mis ojos para percibirlo mejor, dejé la taza que aún contenía el cappuccino expreso sobre la mesa, sentí la necesidad de levantarme y dirigirme en dirección a ella. La curiosa joven pasó como una fugaz ventisca, si acaso pude observar su delicado perfil y un descuido desapareció de mi vista dejando aún su olor, que se desvanecía lentamente.

-“Ella”- Susurré casi inaudible, temiendo que alguien pudiese robarme ese pensamiento.

Al ya no tenerla a mi alcance y no verla a mi alrededor, una extraña fuerza me hizo dejar unos cuantos euros sobre la mesa para compensar el café y la propina, me levanté con cierta agilidad y caminé unos cuantos metros por la concurrida “Place du Tertre”. Mi corazón dio un salto al observarla de nuevo, caminaba con apremio batiendo su larga cabellera castaña, se disponía a bajar por una calle de piedra algo empinada. Quise correr, pero preferí ser más inteligente y esconderme detrás de los muros mientras la seguía, afortunadamente fui cauteloso y las personas no notaron nada raro en mi actitud.

Ella siguió su camino como si nada la pudiese detener, estaba tan ensimismada en sus pensamientos o en algún objetivo que yo desconocía completamente. Se encontraba a una distancia significativa de mi, solo podía ver el color de su vestimenta, su cabello ondeando y aún quedaba grabado en mi memoria su olor tan familiar, un aroma que ya conocía perfectamente.

Vi a lo lejos que se detuvo para preguntarle algo a una pareja de ancianos mientras sostenía un papel en la mano, aun no era posible imposible distinguir su rostro. Me detuve frente un kiosco de revistas fingiendo leer una de ellas, mirándola por el rabillo del ojo y para evitar llamar la atención continué mi camino. Ella apresuró el paso aun más, al parecer se percató de que alguien la seguía, no se atrevió a voltearse para revelarme su identidad, aunque ya mis sospechas estaban casi confirmadas a medida que la distancia entre nosotros se acortaba.

Llegamos hasta el final de la empinada calle. Ya no me importaba disimular ante nadie, me dispuse a correr hasta estar a centímetros de su espalda, alargué mi brazo derecho para tomar el de ella con fuerza para que se escapara, de hecho supuse que me sobrepasé un poco porque su bolso cayó al suelo. El aire no entró a mis pulmones cuando hice que se virara.

-¿Helena?-Dije asombrado en un hilo de voz.

-¿Lauri?-Dijo ella totalmente pálida y fatigada.

Nuestras miradas se cruzaron nuevamente después de un largo tiempo, ninguno sabia que decir, estábamos tan impresionados de volvernos a encontrar que no existían palabras que pudiésemos expresar. Vestía unos unos jeans, un blazer negro abierto, debajo usaba una camiseta con encaje en los bordes del mismo color que dejaban ver un discreto pero muy sexy escote. No pude evitar mirar su claro pecho con pequeñas pecas al igual que su cara, donde yacía su corazón palpitando rápidamente, luego subí para encontrarme nuevamente con sus almendrados ojos.

-¿Qué estas haciendo aquí?- Le pregunté aturdido.

Antes de responderme cualquier cosa estaba a punto de agacharse para tomar su pequeño bolso del suelo, pero fui más rápido que ella así que lo sostuve y se lo entregué en sus manos no sin antes sacudirle un poco el polvo.

-Gracias…-Musitó esquivando mi mirada.

-No respondiste a mi pregunta-Dije con frialdad. No comprendía porque estaba actuando de esa manera.

Me observó con los ojos como platos.

-Me parece escuchar al engreído vocalista de The Rasmus del primer día que lo conocí- Me contestó.

-Lo siento, es que me impresiona verte aquí corriendo por las calles de París en una actitud algo… extraña- Le dije mas calmado.

-No estaba corriendo, solo tenia algo de prisa- Me dijo nuevamente esquivándome.

-¿Prisa para qué?-cuestioné de inmediato.

-¿A qué se debe este interrogatorio?- Me pregunté comenzando a molestarse.

-No te enojes por favor. Lo que sucede es que no me parece normal verte aquí si siempre
estas ocupada con tu trabajo-Le expliqué intentando disculparme.

-Vine por un viaje de trabajo-fingió.

-Mentira- dije casi sin dejarla terminar.

Helena respiró hondamente y soltó el aire contenido en su garganta como un gran suspiro. Pude darme cuenta que estaba muy delgada, mas de lo normal, estaba ojerosa y el tono rosáceo de los labios y mejillas era prácticamente imperceptible, no obstante, aún quedaba un ligero rastro del brillo de sus ojos.

-¿Es realmente necesario que te diga a que vine?-preguntó luego de unos segundos.

Suspiré.-Ya me lo imaginaba-dije con la cabeza baja.

-Lauri-Tomó mi mano.

Alcé la mirada.

-No hagas esto más difícil. No tienes idea de lo que he sufrido todo este tiempo, no puedo dormir, comer, pensar, hablar… Intento olvidarme de todo mientras estoy trabajando, pero se me hace imposible. Por eso, pedí unos días libres para venir hasta acá y hacer mi último intento por recuperar a Eero- Su voz se apagaba mientras pronunciaba cada palabra.

-Por supuesto que tengo idea de como te sientes. Creo que estas haciendo lo correcto, a diferencia de él- comencé a decir, pero me callé al ver que estaba a punto de decirle a
Helena lo que había visto la noche anterior.

-¿Qué quieres decir?- preguntó confundida.

-Me refiero a que él no te ha perdonado, y debería hacerlo porque tu lo amas, y se que muy en el fondo el siente lo mismo por ti- expliqué.

Hubo un silencio y observé su gesto pensativo.

-¿Te me amas todavía, Lauri?- Lanzó aquella pregunta mirándome directamente a los ojos. Sentí miedo de responderle y nuevamente los recuerdos me invadieron.

-------------------- (Flash back) -------------------------

Mis dedos recorrieron la tersa piel de su espalda descubierta, haciendo figuras irregulares. Ella solo se erizaba y sonreía sobre mi pecho, así pasé un rato para después unirla mas a mi cuerpo en un abrazo. Alzó su mirada y la besé en la frente, aun sudorosa a causa del movimiento y contemplé de nuevo su sonrisa, ella trepó un poco sobre mi cuerpo mientras yo la sostenía de la cintura, se acercó hasta mi rostro que tan solo quedó un espacio de milímetros entre nosotros, para luego fundirnos en un beso febril.

-Quédate esta noche-susurré mientras mordía su lengua con delicadeza.

-Sabes que no puedo- gimió ella sin poder evitar excitarse mientras tocaba cada centímetro de ella.

-Sólo esta noche… conmigo- La abracé de nuevo y con agilidad invertimos nuestra posición, quedando ella debajo de mí. Al no esperarse tal reacción sus mejillas estaban mas coloradas que nunca, se mordió un poco el dedo índice con total disimulo esquivando mis ojos como siempre solía hacerlo cada vez que estaba apenada. Mis manos tomaron su rostro y nuevamente nos besamos con mas pasión, ella clavó inconscientemente sus uñas en mi espalda al mismo tiempo que yo comenzaba a lamer su cuello sintiendo una sed insaciable de obtener mas de ella.

En menos de un segundo ya estaba dentro de ella, sin poder separarme de su piel y con la intención de que ella fuese tan feliz como yo en ese momento.

--------------------- (End of flash back)-------------------

-No hay duda alguna, si. Te amo- Tragué hondo

Me miró conmocionada al mismo tiempo que dejaba caer una lágrima en silencio.

-Pero estoy convencido de que debo renunciar a ti- continué

martes, 18 de diciembre de 2012

Heaven -part 4-

Hola!!!!...y el final llegó!!!...mil gracias Nai!!! por seguir la historia y dejar tus comentarios!!!...te lo agradezco mucho!!!!...espero disfrutes este el final!!!!...

Felices vacaciones!!!



IV Parte


Respiré aliviada tras darme cuenta que había fallado en mi intento de suicidio, además Lauri estaba al otro lado de la puerta, llamándome. Mis manos temblaban pero aun así fui capaz de jalar el gatillo, ¡en verdad lo había intentado!, mi corazón latía a mil por hora, sudaba frio y mi cuerpo entero comenzó a temblar, falto un poco de suerte para acabar con todo esto, pero tonta fui por olvidar que solo dos balas había comprado, que estaba en el baño de Lauri, que  lo haría sufrir, no, tenia que hacer las cosas bien, no podían ser precipitadas, sino premeditadas.

Rápidamente me puse en pie, Lauri se estaba impacientando porque no salía ya llevaba varios minutos esperando que saliera, pero no podía salir así como así, tenia que calmarme y pensar que hacer con la pistola. La quede viendo fijamente no era tan grande pero ni tan pequeña para esconderla por ahí, tenia que esconderla para su  próximo uso.

Con frenetismo busqué por las gavetas si había espacio, por el armario de toallas, por la alacena de jabones y detergentes pero eran lugares comunes fácilmente lo descubriría, tenia que ser…

-¿Estas bien?, si no sales en un minuto voy a entrar, lo digo en serio Saril.- su voz sonaba angustiosa como si pudiese adivinar lo que intentaba hacer, tenia que actuar rápido.

Me tomó un poco de tiempo descubrir el escondite: sobre el cortinero de madera. Tenia bastante polvo por lo que era un lugar poco común para que lo revisara, la coloque con cuidado y me apresure a lavar mi rostro, me quite la ropa y me envolví en una de sus toallas, ¡pero no olía a jabón!, así que sin mas remedio me rocié con su loción.

Olía bien, muy bien….olía a él.

Y con la mejor de mis sonrisas abrí la puerta del baño, esperando así poder calmar su angustia injustificada por mí.


Lauri p/v

Me tomó totalmente desprevenido verla así: envuelta en mi toalla azul, con una coleta pequeña y su rostro sonrosado.

Pasó por mi lado, sin darme tiempo de decirle algo, pero que le podía decir?, que estaba preocupado por ver que había desaparecido de mi lado? Que llevaba mucho tiempo en el baño y que pensé miles de cosas que estaría haciendo pero que nunca se me cruzo por la mente que se estuviera bañando?.
Respire hondo y la seguí.

Se había detenido frente al sofá pero sin sentarse, dándome la oportunidad de escanearla, mientras llegaba a ella. No era la misma que había conocido, eso ya lo sabia, algo había cambiado en ella haciéndola lucir un semblante diferente, y no solo era un cambio por dentro si no por fuera también, su cara en forma de corazón enmarcada por el cabello negro la hacia lucir radiante aun cuando estaba delgada y demacrada.
Sus ojos azul claro eran como un espejo de su alma que aunque aparentara estar feliz como ahora, sus ojos gritaban tristeza, tal como lo había hecho en el club. Quería saber la causa de su tristeza, eso que la atormentaba, que la había hecho cambiar de la dulce joven que conocí a esta nueva que tenía frente a mí.

-Sígueme, te prestare algo de ropa para que te cambies.- le ofrecí pero ella rechazo el gesto moviendo efusivamente su cabeza, a lo cual no hice caso y me fui a mi cuarto tomando su mano para que me siguiera.

Llegamos a mi habitación en el segundo piso, la única, y la hice pasar adelante. Tomé un pantalón de tela que usaba para dormir y una camisa blanca del armario, se las di y di media vuelta para darle algo de privacidad a lo que ella sonrió sorprendida de mi acto, y entonces recordé que de no haber sido por su desmayo a estas horas ya nos conociéramos completamente físicamente.

Me tocó el hombro para indicarme que ya estaba lista, me giré  y la vi en mis ropas.-Luces bien, y es mas,
hueles muy bien, ¿me pregunto porque será?- se sentía correcto oler mi fragancia en ella, como sin querer estuviera marcada por mi olor.

Hizo la mímica de escribir y me movilicé para tomar lápiz y papel, había tanto que quería preguntarle, tanto que saber, ahora mismo era como los extraños que fuimos en el tren, sentía que lo poco que sabia de ella se había esfumado por el paso del tiempo, pero era lo mejor porque esta ya no se parecía a mi Liz, mi elle.

Se acomodó en la cama siendo el único lugar para sentarse, yo hice lo mismo pero pidiéndole que lo hiciera cerca de mi, quería tenerla a mi lado. Ella accedió y se recostó en mi pecho mientras yo me acomodaba en el respaldar de la cama.

Escribió en la libreta y rápidamente lo leí.

“Cantas muy bonito, me gustó, además sabes transmitir el sentimiento de tus liricas”.

-Recuerdo que nunca supiste  de mi banda, y ayer lo hiciste, me sorprendió verte ahí frente a mi y llorando ¿por qué lo hacías?- acaricie su cabello con mis dedos, se sentía tan sedoso que parecía algodón.
“La letra era linda, me llegó. Y cuéntame como es que ahora puedes ver?.”
-Letra que te hizo recordar algo, sabes recuerdo exactamente en la parte que lloraste, de que sufres?, de que tienes vergüenza?. Bueno a lo me di vista, hace un año que la perdí exactamente ese día que los rusos te llevaron esa ultima bomba era un gas que me hizo arder los ojos, fue un sensación horrible, era como si me los estuvieran arrancando, pero cuando desapareció el dolor también lo hizo mi vista. Y solo la semana pasada desperté con la sorpresa que tras abrir mis ojos lo vi todo, estaba eufórico de felicidad fue algo inigualable.- ella giró su rostro para poder observar el mío y tras descubrir mi gran sonrisa ella me imitó volviéndose a la libreta.

-Y que te paso con los rusos?, intente buscarte pero no pude ni siquiera dar razón de ti no sabia tu nombre.- le di un pequeño beso en la coronilla de su cabeza, si bien había imitado mi sonrisa  con los labios en sus ojos vi el profundo océano de tristeza.



“Cosas…cosas de las que prefiero dejar en el pasado, estoy cansada podemos dormir?.
-Evades el tema, pero si quieres descansar lo haremos, duerme Saril mientras velo por tu sueño.- al instante noté que se puso tensa, así que no me lo había imaginado ella no había dormido nada hasta ahora y lo mas normal era que quisiera de ese polvo blanco.
Me deslice un poco en la cama haciendo que ella imitara mi acto, tomé su barbilla con mi mano y la giré hacia mi para que me observara.-Duerme, solo duerme.-
Sus ojos se humedecieron como si mis palabras la hubiesen herido, y sin saber como disculparme hice lo único que podía; la besé.

-o0o0o-


No sé si era mejor que estuviera despierta viendo su semblante tristozo o verla sufrir por  sus pesadillas. Se movía intranquilamente, arrugando su rostro haciendo gestos terroríficos como si estuviera muriendo en sus sueños. Su cuerpo entero estaba húmedo, como si tuviese fiebre, pero no lo tenía. La intente despertar pero casi juré escucharla gemir de dolor, como si mi tacto la hubiese lastimado, pero tuvo que haber sido mi imaginación, ella estaba muda y soñando.

Me aparte con cuidado de su lado, posicionando la cabeza en mi almohada en lugar de mi pecho. Fui hasta el baño continuo y traje toallas para secarla y despertarla.

Cuando abrió los ojos dio un respiro tan hondo que parecía que se había estado ahogando en las profundidades del mar o de su sueño en este caso. Me tomó de los hombros con fuerzas, y me miró fijamente a los ojos, unos ojos que parecían en el mar y que estaban a punto de rebalsarse.

-¿¡Qué pasa!? ¿¡Qué sucede!?, ya todo pasó, fue solo una pesadilla, nada fue real, nada era real Saril, cariño.- sus ojos estaban abiertos como platos, sin pestañear, como si no pudiera creer lo que tenia ante sus ojos, es mas parecía que hasta había dejado de respirar.

La zarandeé un poco, para hacerla reaccionar, me estaba afligiendo  su actitud, era como si aun siguiera atrapada en su pesadilla.  Y solo noté que volvió cuando una lagrima rodó por su ojo derecho, luego otras más le siguieron, pero sin hacer ningún gesto en su rostro, como si solo fuera capaz de hacer eso nada más.


Sus ojos me vieron afligidos y tras tocar mi rostro en repetidas ocasiones como si no diera crédito a lo que veía, se abalanzo hacia mis brazos para darme el abrazo mas apretado que jamás me hayan dado. Le correspondí con la misma intensidad para que entendiera que aquí estaba yo, con ella y para ella.


o0o0o-

Al día siguiente ya un poco más descansados ambos, salimos muy temprano por la mañana, yo tenia contratos que firmar con la banda para nuevos show, y ella quería tomar ropa para cambiarse y bañarse, porque se había negado a bañarse en mi baño es mas, no recordaba si había ido al baño luego de su pesadilla, aunque cuando estuvimos en la sala si quiso bañarse en ese baño pero ya era muy tarde, se me hizo raro esa peculiaridad, ¿será que había guardado algo en su bolso y lo había escondió ahí?, no quise ser entrometido al revisar su bolso pero, lo mejor hubiera sido revisarlo.  Tenia que revisar el baño tras mi
regreso.

Por la tarde tras haber cumplido con todos mis compromisos pasé por Saril, encontrando ahora con una persona totalmente diferente a la que había dejado por la mañana. Se miraba radiante, bueno al parecer se había maquillado un poco, pero era ver su sonrisa genuina en su rostro que llegaba hasta sus ojos también.

Mientras íbamos de regreso a mi auto, no perdí detalle de lo tranquila que era la zona lo agradable que seria pasar una temporada ahí, definitivamente nos mudaríamos. Y lo otro fue ver su gran maleta, eso solo indicaba que había aceptado vivir conmigo para conocernos mejor, obviamente eso agrego mas anchura a mi sonrisa, pero era cierto conocíamos muy poco el uno del otro y solo la compañía nos acercaría mas.

Los chicos me habían invitado a una velada en casa de Aki, para celebrar la gran cantidad de contratos que teníamos por el resto del año. Se lo comenté a Saril a lo que acepto acompañarme de inmediato, provocando esta acción una nueva emoción en mí. Llevaba más de dos años sin presentarles a nadie, y ya por fin esta noche dejarían de armar fiestas para solteros, cuando de ellos el único soltero era yo, que indirectas mas directas, pero no es que no quisiera estar con nadie si no que la imagen de Liz vivía presente siempre a donde quiera que fuera inclusive ese día que conocí a Saril.

El trafico por la tormenta de nieve hizo que nuestro viaje hacia la casa de Aki fuera mas lento, dándome tiempo para seguir reflexionando, mientras que ella hurgaba  mi guantera por la gran variedad de música que ahí guardaba.

El día que conocí a Saril pensé que nunca seria feliz otra vez, pero desde su platica hasta los acontecimientos que pasaron esos días me hicieron abrir los ojos y también mi sueño con mi-elle, cuando perdí la vista pensé que me volvería loco, grité como uno por mucho tiempo, nadie venia por mi, ni oía nada, era como si hubiese quedado abandonado y entonces la vi, vi claramente el día que ella perdió al vista, lo mucho que se revolvió entre la nieve buscándome, gritándome para darle auxilio y solo entonces comprendí su dolor, había sido la
peor experiencia de mi vida, con la salvedad que ella me había tenido ahí cerca de ella para darle auxilio pero yo…estuve abandonado por no sé cuantos días hasta que alguien llegó a mi, pero mientras tanto gateé por los escombros hasta encontrar un lugar seguro por si regresaban los rusos, por suerte no volvieron, pero inclusive quise que volvieran para sentirme acompañado, y solo lo estuve cuando ella llegó.

A punto estuve de chocar con otro auto, cuando la imagen de mi esposa muerta apareció en mi mente nuevamente. Volví mi cabeza hacia Saril y vi que estaba bien, que solo había sido el susto. Emprendí marcha nuevamente ahora con menos velocidad hacia el hogar de Aki.

Por un momento creí que estaba muerto, por que solo así la podría volver a ver, pero entonces me percate que la podía ver y ella a mi, y fueron los minutos mas felices que viví desde el día que la perdí. Platicamos como si fuera un día normal de cosas tan vanas que nos ahogábamos en nuestras propia risa, hasta pude volver a sentir sus labios sobre los míos, juraba que estaba muerto pero feliz, y entonces fue ahí cuando salí de mi utopía, “pero estas vivo e infeliz, cámbialo"recuerdo que dijo ella, y entonces comencé a discutir con ella como nunca lo había hecho antes, tonto!! Tonto!! Solo hice que mi “felicidad” se acortara, y al final cuando se cansó de eso dijo “aférrate a alguien que este vivo, que te haga sentir cosas, que te haga vibrar pero sobre todo que te haga amar nuevamente, y no a una muerta, ¡déjame morir de una vez por todas! y aprende a vivir, mira a esa chica, como me hubiese gustado ser como ella, sabes la envidio, no solo porque supo sobrellevar su ceguera sino porque  esta viva, con ganas de amar y de ser amada.

Estacioné el coche frente a la casa de Aki, pero sin tener intención de bajarme aun del el. Noté la mirada persistente de Saril en mi por el rabillo de mi  ojo, pero no podía corresponderle la mirada, no aun, no cuando sentía mis ojos cargados de agua, cuando las palabras de mi-elle estaban aun flotando en mi mente, no, tenia que esperar, tenia que cumplir mi palabra, tenia que evitar derramar nuevamente lagrimas por ella, tenia que hacerlo aunque eso significase tragarme mi dolor y llorar por dentro, mas no por fuera.
Lo prometo, nunca mas llorar por ti, nunca más.
Su mano tocó mi barbilla, no!! No!! Saril no me mires, no me hagas voltear a verte, no!!. No me hagas romper mi promesa.

-Lauri!! por fin llegas hombre!! Bájate de una vez por todas que se me esta congelando el trasero!!- gritó Aki desde el porche de su casa.

La mano de ella cayó lejos de mi, salvándome de su mirada, se bajó del auto esperando que yo hiciera lo mismo, lo hice pero con gran lentitud. Una vez estuve afuera lleve mis dedos: índice y pulgar al encuentro con mis lagrimales para parar lo que no debería iniciar.




Avancé mas tranquilo hasta donde Aki nos aguardaba lo salude fraternamente y le presente a Saril a lo que hizo una expresión tan poco disimulado por su sorpresa de verme junto a una mujer. La saludó con un abrazo, cosa rara en él, pero luego tras elevar sus pulgares tras de ella entendí su abrazo, solo suspiré sin remedio ante lo que la noche estaba por depararme.


-o0o0o-

Siempre era el tema de conversación con que chica pasaría la “noche de solteros” en las fiestas de Aki, no en un aspecto sexual si no en uno sentimental. Siempre escojia a la mas llamativa la que provocara mas envidia y esta noche no fue la excepción, excepto que la chica la había traído yo.

A todos les impacto la belleza de Saril, belleza que tuve que detenerme a observar bien. Mientras socializaba con los chicos de Apocalyptica, por medio de sus celulares. Su sonrisa era contagiosa, su forma de mirar era tan sutil pero con un toque de picardía, como insinuando algo sin querer. Su postura parecía casual pero la hacia ver sensual o era el vestido?, el cual era negro entallado hasta por debajo de su pecho, en donde tenia detalles dorados en forma de hojas romanas, es mas parecía un vestido romano pero en negro, con esos pliegues por debajo de su pecho hasta el suelo, bueno había sido que se cambiara antes de entrar al salón principal, había llamado la atención desde que entro, pasando mi soltería a segundo plano.

Para ser muda se desenvolvía bien, aun tenia prestado el Nokiaberry de Eicca, con el cual se comunicaba con los demás, que hubiera pasado si hubiese hablado?.

A las 2 de la mañana partimos hacia  mi casa, pues si seguíamos lo mas probable era que amaneceríamos en fiesta. Tras subirse al auto me percate nuevamente de su dije en forma de corazón que pendía de su cuello, era realmente hermoso cubierto por diamantes, le pregunte por el, a lo que ella solo me sonrió, tomó mi celular y escribió: un regalo de mi madre.

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Mientras velaba por su sueño con gran cansancio me percate que en esta ocasión dormía plácidamente, como si estuviera teniendo un sueño y no una pesadilla, eso me tranquilizo ayudándome a caer totalmente vencido por el cansancio de la madrugada haciéndome olvidar mi cometido. Revisar el baño.

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Llevábamos una semana de vivir juntos, y todo parecía estar bien entre nosotros. Ella había recuperado peso, su sonrisa y alegría, todo estaba perfecto, lo único que faltaba era que recuperara la voz y así ser completamente felices. Aun no habíamos intimado, no porque no quisiéramos, si no por factores hormonales suyos lo habían impedido, pero esta noche seria, y no seria cualquier noche si no una especial.
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Me apresuré a llegar mas temprano a casa, mientras sabia ella estaría en su cita con el doctor. De regreso a mi hogar había pasado por una florería comprando tulipanes rojos y amarillos, por el supermercado para hacer algo especial y por una joyería en la cual compré una pulsera de mano con un dije de corazón similar al que pendía de su cuello diariamente ahora, en el cual grabé nuestros nombres y la fecha de hoy.

Abrí la puerta con un poco de nerviosismo, hacia mucho tiempo atrás que no me esmeraba tanto por complacer a una chica, pero era lo ideal, pero mis nervios aumentaron cuando la vi de espaldas a mi. Se suponía no debería estar en casa, no ahora, y ¿que haría con mi sorpresa?, todo lo planeado se había esfumado, pero los nervios y la desilusión fueron reemplazados por otra cosa cuando ella volteó.

Se limpió el polvo blanco de la nariz con su dedo índice tras cerrar su dije de corazón, al tiempo que sus ojos me miraban con pavor, tras haber descubierto su secreto no tan secreto.

Mis bolsas se soltaron de mis manos, siendo estas incapaz de seguir sosteniéndolas,  mientras mis ojos la miraban con asombro, y desconcierto. ¿Todo este tiempo se estuvo drogando y frente a mis narices?.

-¡Me engañaste!, dijiste que no eras una drogadicta, ¡pero lo eres!.-

Ella se quedo estatica, con el rostro dolido como si le hubiera dado una cachetada. Se acercó a paso lento hacia mi, mientras que mis ojos solo veían el dije en su pecho, lo tomé entre mis manos cuando estuvo frente a mi, y lo abrí, en efecto ahí guardaba la droga la cual vacié haciéndola caer completamente en el piso, mientras veía la cara de horror por mi acto en su rostro.

-¿Por qué lo haces?, dime ¿¡por qué!?.- ella ya no me miraba a mi, si no al polvo blanco esparcido por el suelo, vi la intención en sus ojos de querer recogerlo pero algo la contuvo de hacerlo.

La tomé de los brazos haciéndola que me mirara a los ojos, pero se rehusó hacerlo, desvió su mirada a otro punto mientras veía como lagrimas rodaban por su mejilla.¿ Y ahora que había hecho?.

-¿Qué te duele … que te haya descubierto o que perdieras tu droga?.- me moleste por  mi pregunta, no tuve que haberla hecho, ambas cosas le dolían pero entonces, ella enfrentó mi mirada con tal rencor que tal parecía le había ofendido y herido mi pregunta.

-¿acaso no te hago feliz, que ocupas estar en onda para sentirte bien?.- seguía sosteniendo mi mirada sin
siquiera tratar de indicar que quería papel y lápiz, era si con su solo mirar lo digiera todo.
Lo único que podía leer de su mirada era desasosiego como si hubiera rotó algo dentro de ella.

-¿Por qué lo haces?, acaso no puedes parar?.- respiré hondo tratando de ordenar mis pensamientos, tenia que calmarme, todo tenia solución, menos la muerte y entonces recordé el día que se desmayo en mis brazos.- ¿No ves que si te hundes me hundo yo también?.-

Entonces abrió la boca y articuló un si. La solté de los brazos y ella se dio dos pasos hacia atrás, mientras limpiaba sus lagrimas con la manga de su blusa, su rostro ya no parecía tan molesto como antes, si no mas relajado, abrió la boca nuevamente, y articuló un adiós.
¿Qué significaba eso? Que me iba a dejar? Que se marcharía de mi lado? Que prefería a la droga sobre mi?.
Pero no, dio media vuelta y corrió hasta el baño de la cocina. Recordándome que algo había ahí que ella quería, que no revisé y dejé pasar. Cerró con fuerza tras entrar, dejándome estático sin poder moverme para correr tras de ella.

¿Qué era lo que pretendía hacer?, diciéndome adiós, encerrándose en el baño…huyendo de mi.

Huía de mi, de mis palabras, de mi persona.

¿Tonta Saril que pretendías hacer?

Y como pude le ordené a mis piernas moverse y llegar hasta el baño, el cual estaba cerrado con seguro, pegué mi oreja en la puerta para ver si escuchaba algo, algún movimiento pero solo escuchaba el fuerte suspirar de su nariz, que era constante, sonoro y nervioso.

¿Qué diablos estaba haciendo?

Empecé a darle golpes a la puerta para que me abriera, pero sabía no lo haría, tenia que buscar las llaves pero hacia mucho tiempo que las había visto que dudaba llegar a tiempo. Así que me hice para atrás, tomé impulso para tratar de derribar la puerta del baño.

Y así lo hice, derribé la puerta del baño para encontrarme con la peor escena que jamás hubiera antes visto: ella sentada en la tina del baño frente a mi, en un mar de lagrimas y lo mas importante una pistola en su boca.

A gritar que se detuviera iba cuando jaló el gatillo.

Mi corazón dejo de latir por un segundo de la impresión, esperando ver salir la sangre por su boca, inundando la tina, drenándola por completo hasta la muerte, pero no, la bala no había salido de la pequeña pistola.

Su mano temblorosa buscando otro camino, su rostro acongojado, denotando claramente el sufrir tras su falló,

Oh mi dios!.

Quería intentarlo nuevamente y frente a mí. Corrí a todo lo que mis piernas dieron para acortar la pequeña distancia que había entre nosotros, con el objetivo de quitar el arma de sus manos, y evitar una desgracia que no solo la mataría a ella si no a mi también.

Parecía eterno el tiempo a mi llegada, pero solo era un factor distractor de mi mente, iba  a llegar, a impedir que colocara el arma en medio de sus ojos y evitar lo evitable.

De una manotada le aventé la pistola lejos, donde no pudiera alcanzarla y si lo quería hacer tendría que pasar sobre mi.

Luchó, oh si! Luchó para ir por el objeto pero se lo impedí, solo si estuviese loco dejaría que se volviera acercar al maldito objeto.

Atrapé su rostro entre mis manos para que enfrentara mi mirada, pero se rehusaba hacerlo, así que pegué mi frente contra la de ella para hacerle ver que no desistiría de mi objetivo. Ella colocó sus manos en mi pecho para alejarme de ella con empujones suaves que ni en un millón de años me alejarían, pero entonces entendí que ese no era su propósito, sino por el contrario quería estar en contacto conmigo saber que ahí estaba aun.

-Mírame, mírame.- dije muy cerca de sus labios, evitando el contacto con estos.

Pero se rehusaba hacerlo, a lo cual prefirió darme un puñetazo, otro, y otro mas, no me dolían pero tal parecía que le dolían más a ella, porque a cada puñetazo una lagrima mas rodaban por sus mejillas.

-Basta Saril, no te lastimes, no ves que no tiene caso?, no me apartare de ti, ni tu de mi.- pero seguía con esa actitud a lo que no me quedo mas remedio que abrir el grifo de la llave para helar su conciencia y traerla de vuelta hacia la realidad.

El agua fría también me cubrió a mí por completo, haciéndome dar un pequeño brinco por lo helado del agua, ella tuvo la misma reacción que yo, pero aun seguían sus puñetazos contra mi  pecho, me acerqué mas a ella, acortando la distancia entre los dos, uniendo mi corazón  a su pecho, abrazándola, dándole mi calor para compensarle el frio que sentía.

Seguía llorando eso lo sabia, pero ahora sus lágrimas se confundían con las gotas de agua. Apoyó su mentón en mi hombro e hice lo mismo, la abrace con mas fuerza uniéndola a mi. Ella se aparto de mi lado, y por fin miró fijamente mis ojos, en los suyos solo vi tristeza, una profunda tristeza, que me hacia querer llorar por ella.

Pero en lugar de hacer eso, cerré mis ojos, uní mi frente a la suya, busqué sus labios con mi nariz, rosándola sutilmente, calmando el temblor de sus labios, deleitándome con la textura suave de estos, atormentándolos con un beso prometido que aun no llegaba, percibí su urgencia por unir mis labios a los suyos, pues hizo lo mismo que yo, buscó con su nariz mis labios, atormentándolos con sutiles caricias, hasta que no pude mas y reclamé sus labios para mi.

Se acoplaron al instante para iniciar caricias de mis labios a los suyos. Solo ellos eran los protagonistas ya que aun no había hecho mi intromisión en su boca, pero podía esperar solo quería disfrutar de sus labios entre los míos, y cuando estos me aburrieron pedí por mas, a lo que ella aceptó con urgencia reclamando mi lengua en un hambriento encuentro con la suya.

El agua que aun seguía cayendo parecía ahora tibia sobre nosotros. Mi camisa comenzó a estorbar y me la quise quitar, pero ella apartó mis manos reemplazándolas por las suyas, entonces yo le quité la suya, y luego su sujetador.

La hice caminar hacia atrás, aun mientras nuestras manos y labios seguían en movimiento, y solo detuve mi andar cuando su espalda rozó las baldosas de la regadera. Sus piernas ahora desnudas se enrollaron en mi cintura, lo que solo podía significar una cosa.

Detuve el vaivén que había en nuestros labios separándolos un poco, en busca de alivio momentáneo. Ambos respirábamos agitados pero expectantes por lo que podría pasar a continuación. La miré a los ojos en busca de una respuesta, y me sorprendí de lo que vi, en estos solo había deseo.

-Aun no puedo…entender…porque… me sustituyes… por la droga…cuando yo puedo…causarte…el mismo …resultado…sin efectos secundarios.- hablé contra sus labios entre jadeos, ella sonrió contra estos urgiéndome; enterrando sus uñas en mi espalda.

Y entonces no titubeé y la reclamé mía.

Éramos por fin un solo cuerpo, cubierto por agua, envueltos en amor, y sensaciones que nos hacían temblar de éxtasis.

Pero el éxtasis mayor faltaba por llegar y cuando este llegó no pude evitar gritar su nombre, viendo fijamente ese océano que tenia por ojos, interpretando en ellos lo que su boca no me podía decir.

-Lauri- susurró contra mis labios cuando todas las emociones se evaporaron.

Me quedé estupefacto, ¿acaso había sido mi imaginación y el deseo me había jugado una mala pasada?.

-Lauri…no te detengas, no por favor.- rogó Saril.
Me sentía agotado, pero procesar esa información, que ¡ella podía hablar!, y decir lo que dijo, solo hizo avivar la chispa del deseo reviviendo todo en mi, para comenzar otra vez con esa faena de amor.

Mis piernas estaban temblorosas por sostener por tanto tiempo su peso, me dejé caer lentamente en la tina, con ella aun en la misma posición. Tomó mi rostro entre sus manos, mostrándome una gran sonrisa de satisfacción femenina en sus labios, no hacían falta las palabras, su expresión era más que suficiente.

-Esta ha sido la primera vez que he sentido lo que es realmente hacer el amor, no es que hayas sido el primero, por desgracia no, pero si has sido el primero en mostrarme lo que es hacer el amor, has elevado mis sentidos a un nivel de plenitud que pensé que podría morir, y eso que decías que no causabas efectos secundarios.- Se rió de mis antiguas palabras, a lo que yo la acompañé.- Fue algo sin palabras, fue totalmente grandioso,  algo tan liberador, que siento como si flotara, me siento nueva, libre, con ganas de todo, fue como si me hubieras llevado lejos de aquí y traído de vuelto, traído una nueva Saril una que te ama, que te desea con locura, que te quiere mas que a su vida.

-Vida que casi extingues con tus arrebatos, ¿Por qué?-

-Porque no valía la pena seguir en el estado que estaba, oculta por la droga creando una pantalla ficticia de mi, porque la Saril que conociste se fue a la obscuridad donde no había luz para mi, y solo la droga me hacia ver la claridad, y sin ella que seria de mi?, tu no me dejarías volver a ella, y no es que sea una drogadicta.-

La interrumpí, ¿acaso estaba ella escuchando sus propias palabras?.- Dices que no eres una adicta, pero ¡necesitas ese polvo para estar bien!, para ver la “luz”.-

-Lo dices porque no entiendes mis razones, porque solo quieres ver lo que quieres ver Lauri.- se agachó buscando refugio en mi pecho, evitándome mi mirada.

La recibí con gusto abrazándola.- Entonces dime tus razones, para entender porque buscas la luz en las drogas.-

Inhaló profundamente, apretándose mas a mi.- Porque cada vez que cierro mis ojos, vuelvo a revivir esa pesadilla llamada Rusos, porque en lugar de soñar, tengo pesadillas, porque cada vez desde que fui libre lo único que puedo rescatar de esa travesía es el sufrir de ser violada una y otra vez sin descanso por Mikolav, por eso trato de alejarlas y solo las drogas lo permiten, entiendes ahora?, no las tomo porque quiero, sino porque las necesito.-

Desde que dijo la palabra violada,  comencé a sostener el aire, evitando el de mí alrededor, imaginándome todo lo que pudo llegar a sufrir, creando escenas de ese acto, con ella como protagonista, recordando el día que la vi dormir, entendiendo su comportamiento y su cambio, su nueva actitud ante la vida. Mi pobre Saril, la abracé con más fuerzas contra mi pecho, acariciando su espalda, tratando de procesar la noticia.

Escuché su sollozo, y recordé la vez que lloró ante mí por primera vez, en aquel club, con aquella canción. –No sientas vergüenza por algo que no fue tu culpa, yo te amare las veces que sean necesarias para borrar esos malos recuerdos, te daré la luz que necesitas para salir de ese infierno, mostrándote el cielo de mi amor. –






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Epílogo

Desde ese día, desde nuestra primera vez, ella no volvió a consumir drogas, confirmando así sus palabras, no era adicta, sino algo terapéutico, reemplazándolo así por mis caricias y mimos que cada día eran más efectivos. Ya no eran todas las noches que tenia pesadillas, llegando a ser tan esporádicas que solo parecían un mal recuerdo que poco a poco estaba dejando atrás, pero debía admitir que no era solo por mi, una psicóloga la estaba tratando canalizando ese dolor que tenia escondido en su interior, dejando así libre su corazón de tristeza para reemplazarlo por mi amor.
A por cierto nos mudamos a su apartamento en verano donde ver el amanecer desde la cama era la cosa mas grandiosa, bueno no, lo que  hacíamos por la noche (o durante el dia) con Saril era la cosa mas grandiosa, el amanecer era lo segundo.

FIN

lunes, 10 de diciembre de 2012

Heaven -part 3-

Hola... tiempos de no postear algo..pero problemas tecnicos me lo impidieron.
ahora a disfrutar de otro cap...

Ya es diciembre!!! ach--- XD






Parte III


Frio, mucho frio sentía, tal parecía que el invierno había calado hasta mis huesos, todo mi cuerpo no dejaba de temblar desde mi rostro hasta la punta de los dedos del pie. Avancé a paso lento por entre la nieve con mis pies desnudos, tenia que resistir, ya no había marcha atrás, si me detenía Mikolav me encontraría y descargaría su furia contra mi, tal como lo hizo con su general.

No había avanzado mucho pues sin darme cuenta estaba caminando en círculos por el cuartel, que parecía un laberinto y solo lo descubrí cuando volví a ver mis pisadas ensangrentadas. Fue cuando el pánico se hizo presa de mí, él me encontraría y me haría pagar, sus juguetes eran de su propiedad a menos que él digiera lo contrario. Pero a dónde huir?...a dónde?.

Corrí y corrí lo mas que pude, fijándome siempre en le piso viendo que no se repitieran mis pisadas, hasta que choqué contra un muro, pero no de cemento de sino de carne humana; Mikolav. Quise dar media vuelta y salir huyendo pero me tomó del pelo el cual ya había crecido y me atrajo hacia él, abrazándome impidiendo que escapara.

Me llevó colgando de su hombro hasta la habitación que ahora tenía un olor peculiar; a sexo de días  Me tumbó boca arriba en la nefasta cama y me arrancó el vestido que traía puesto, mi cuerpo entero temblaba pero por dos razones; de frío y de miedo, pero pronto dejaría de temblar, pronto… y de respirar también, eso  lo juraba.

-No tiembles mas muñeca, en un momento te haré entrar en calor.- se pavoneó quitándose la ropa con avidez, para luego tirarse sobre mi, haciéndome sentir su peso aplastante y su deseo por mi.


Quería gritar, el peso me estaba ahogando, pero al menos ya no sentía frio, ni respiraba el olor putrefacto a sexo de días, es mas hasta la luz había cambiado, ahora era mas tenue, y ya no sentía los resortes de la cama, si no suavidad, como si estuviera acostada sobre algodón. Bajé mi vista y ya no vi el cabello dorado del ruso sino cabello negro…acaso otro ruso?.

Me moví efusivamente para tratar de quitármelo, pero al parecer dormía, entonces con mi mano libre trate de empujarlo para quitarlo de mi, al principio sin resultados pero luego de varios intentos lo separé de mi lado haciendo que cayera al piso de un solo golpe.

Al instante descubrí quien era, ¡el chico del tren! y me aborrecí por la forma en que lo traté. Él obviamente se despertó por el fuerte golpe que se llevó, acomodándose en la alfombra sentándose en sus rodillas quedando casi frente a mí.

-No te asustes!!, tranquila, no estaba haciendo nada malo!! Lo juro!!,-se disculpo efusivamente moviendo sus manos frente a él..- es solo que, te desplomaste tras de mi en la calle y me percate que estabas descubierta y muy helada, parecías estar congelada, entonces te traje a mi casa y para que tu corazón no sufriera el impacto del calor repentino te calenté con mi …- se quedó callado, pero sabia lo que seguía a continuación, no pude evitar sonreír levemente de su rostro apenado, estaba muy sonrojado.- Bueno de cómo me encontraste sobre ti.-

Se miraba diferente, sin sus lentes y por el paso del tiempo, estaba delgado no tanto de la vez que lo conocí, pero se miraba bien, sus pómulos aun seguían sonrojados, y sus ojos verdes que simulaban verme no lo hacían, sus pupilas iban y venían por doquier como si tratara de ubicarme sin poder lograrlo, me rompía el corazón, quería decirle “soy yo, estoy frente a ti…mírame!!”,  pero era en vano, ni el podía verme ni yo hablarle..que cruel era la vida.

-No hice nada malo, lo juro!!, solo te calentaba, y bueno, el sueño me venció, no te asustes no soy ningún maleante, si?.- movía sus manos nerviosamente sobre sus piernas, mientras continuaba disculpándose, quería que dejara de hacerlo, pero como se lo decía, he ahí el dilema.

-Estas bien?, no te duele algo?, sientes húmedos los pies?, o tienes frio? O…- quería que callara, me molestaba ver que se preocupaba por mi, una extraña, y ver lo apenado que se sentía, pero creo la pena era por no poder verme, su vista ahora yacía sobre sus manos que estaban en su regazo.

-Estas molesta, lo entiendo, yo tampoco quisiera despertarme junto  a un desconocido, lo sé, pero no te preocupes, no te hare nada malo, no tengas miedo si?, no lo …- basta!! Quería que parara de disculparse.

Tomé una de sus manos, a lo que él se sobresalto y en su palma dibuje una m , luego una u, luego una d y por ultimo una a, y por fin se hizo el silencio.

-No me di cuenta, lo lamento.- apretó mi mano con la suya y trajo la otra para abrazar mi mano entre la suya.

En verdad lo sentía, pero mas yo, que sabia lo que era estar ciego, la luz de la vida se va.

-Bueno imagino tienes hambre, deja que te prepare algo de comer..- se coloco en pie  y se puso en marcha. Me sorprendía lo bien que manejaba la situación. Lo quede viendo fijamente mientras se alejaba, caminaba en línea recta, es mas todo parecía estar en ángulos estratégicamente medidos para que él se desplazara por la casa con rapidez, y bueno al ser ciego ganaba mas sensibilidad de sus otros sentidos, pero lo que mas me llamaba la atención era ya no ver esa tristeza tatuada en su rostro, se le veía mas relajado mas…vivo.

-No sé que te guste comer pero te prepare unas tostadas francesas.- dijo tras el desayunador que no estaba muy lejos de la sala. Era un gran espacio abierto dividido por columnas, donde primero estaba el recibidor, luego la sala, la cocina y mas allá una gran escalera. Me puse en pie y me senté en el otro sofá para quedar mas cerca de él.

Se manejaba con gran destreza por la cocina, cualquiera pensaría que no estaba ciego, hasta lo estaba empezando a dudar.

-No tengas miedo, desde ahí tienes mejor vista lo sé, hmm no me quemare ¡ni! Dejaré quemar tus tostadas.- ey!! No había dicho nada al respecto, si es que pudiera hacerlo, pero me dio gracia que ahora sabia donde estaba. Muy buenos sus sentidos señor.

En un abrir y cerrar de ojos, la comida estaba servida sobre la pequeña mesa que estaba frente a mi sofá. Él se sentó en el otro quedando frente a mí.

-Adelante come, lo necesitas.-

Olía exquisito, hasta el café parecía salido de aquella cafetería, tomé un mordisco de mi tostada y él comenzó a hablar.

-Espero sea de tu agrado, hace mucho que no cocinaba para alguien.- dijo acomodando su cuerpo al blando respaldar. Parecía tranquilo, como si su condición no le molestara  todo lo contrario que llegué a esperar. Y otra cosa, se miraba feliz.

Mis ojos se humedecieron pero de emoción, era tan agradable verle un semblante feliz, muy diferente al que me mostró el día que lo conocí. Seguí comiendo mi desayuno, o cena? Qué hora era?. Dejé en el plato la tostada y me incorpore para ir hacia la ventana, noté que él se incorporó también extrañado de mi reacción, pero no debía ser aun de mañana, no tenia que serlo aun… no!! Mi curso!!.

-Pasa algo?- dijo a pocos metros tras de mi.- tu respiración se ha vuelto mas agitada, te preocupa algo?.-
Que si me preocupaba algo?, había tanto que me preocupaba pero al menos ya había quitado una de mi lista. Él estaba bien. El sol no se había asomado por el horizonte, pero tampoco estaba negro el cielo, necesitaba un reloj. me giré para observar si poseía un reloj en casa, pero en ninguna pared había tal objeto hasta que me percate en su muñeca, él si andaba uno.

Raro.

Casi corrí hasta él y tomé su muñeca. Pasaban de las 7 de la mañana, había tiempo.

-oh! El tiempo, debí suponer que querías saber la hora.- sonrió tras elevar su mano hacia mi.- te preguntaras porque uso reloj no?, pero este es personalizado, si te fijas no es tan común como parece.

Contemple su reloj y pasé por su lado, para terminar mi desayuno, él me siguió y ahora se sentó en el mismo sofá que yo. Y ahora que?, ya lo había encontrado, sabia que estaba bien, solo tenia que terminar y partir para … para que?. La verdad era que no quería irme sin que supiera quien era yo, la chica del tren la chica sin nombre, pero que caso tenia que lo supiera, ninguno, no cuando ahora era yo la que estaba en un abismo.

Eso era lo mejor partir como si nunca nos hubiéramos conocido.


-¿Por qué me seguías anoche?-

Su pregunta me sorprendió logrando que me atragantara con un pedazo del pan. ¿Cómo supo que lo seguía?.

Volteé mi cabeza hacia la derecha para observar su semblante, el cual no me decía nada, no parecía molesto, pero tampoco feliz de que tuviera esa actitud con él.

-La joven me conto tu curiosidad por mis visitas al café, ¿ya nos conocíamos?.-

Mesera imprudente!!. ¿Por qué salía a relucir esto ahora?

-Perdón, lo olvidé, hmm.- guardó silencio por un momento tratando de organizar sus ideas, y mientras lo hacia sus cejas casi se unían demostrando lo concentrado que estaba, un gesto gracioso que lo hacia ver adorable…basta Saril, no lo pienses así.-Lo tengo. Dame tu mano.- extendí mi mano hacia la suya, y recordé la vez que me había pedido lo mismo, con la salvedad que ahora no portaba su anillo.- Que suave es tu mano, pero en fin, lo que haremos será algo parecido a lo que hiciste cuando me escribiste en la mano que eras muda, dibujaras una s para afirmar y una n para negar a mi pregunta. Entendido?.- y sin perder tiempo dibujé una s, sin apartar mi vista de su dedo anular.

Tenia ventaja, oh claro que la tenia! Yo lo podía ver, estábamos mas cerca casi rozaban nuestras rodillas, podía contemplar mejor su semblante. Era agradable tenerlo cerca, que sin darme cuenta hacia sostener una sonrisa en mi rostro por mas tiempo de lo normal.

-Entonces, ya me conocías de antes?.- qué dibujar?, ¿qué?. Dibujé una S.

-¿Antes de que fuera ciego?.- noté el cambio de su rostro, tal vez estaba recordando cuando podía ver, al ser un nuevo ciego debería ser algo agonizante no poder ver lo que una vez pudo,  pero por el contrario lucia feliz. Dibujé una S.

-Dibuja tu nombre.-  y así  lo hice, pero con rabia, él no sabia mi nombre, es  mas ni yo el suyo, obvio no me reconocería.

-Saril, nunca conocí a alguien con ese nombre. Entonces quien eres tu? ¿Por qué me estaba siguiendo anoche?-

Como decirlo, como?!! Este interrogatorio no llegaría a nada, sus preguntas me estaban molestando, no, enojando, si  hubiese conocido mi nombre, si hubiésemos ido a Helsinki si.. si… si los rusos no me hubieran llevado lejos…si …si…. No tuviera esta mierda de vida.

Pero tenia otra incógnita, su felicidad. Aparté mis manos de las suyas y las llevé hasta su rostro colocando mis dedos índices en sus mejillas para tratar de hacerle una sonrisa, luego toqué sus parpadas.

¿Por qué sonríes si eres ciego?. Eso era lo que quería saber y creo él me entendió.

Aparté mis manos de su rostro para dejarlo hablar.- Mi sonrisa y mis ojos, supongo quieres saber porque sonrió tanto si soy un lisiado, fácil, alguien me enseño que la vida no es tan sencilla, pero no por eso debo estar amargado, esto que tengo es una incapacidad que se me presentó, pero es remediable con el tiempo podre volver a ver otra vez, un gas toxico me cegó hace un año, pero es reversible el efecto solo tengo que esperar y mientras tanto ¿Por qué dejarme consumir por la amargura o tristeza, cuando sé que un día todo esto acabara?-

Esa fui yo!!, quien ahora no podía seguir su propio consejo.

Que patética.

-Lauri!!! Ábreme la puerta!! Me congelo aquí afuera!!- de pronto se escuchó un grito masculino que nos sobresalto a ambos, tan ensimismados estábamos que realmente nos asustó.

-Lo había olvidado, espera, le abro a mi amigo y seguimos.- Me quedé pensando en el nombre, se llamaba Lauri, Lauri… me dieron ganas de pronunciarlo pero solo pude articularlo entre mis labios, era un nombre dulce, como él, y le quedaba  a la perfección.

Lo vi  marcharse para abrirle a su amigo, dejando una sensación confusa en mi interior, él era dulce y yo agria una mala combinación.

Que oportuna la interrupción, ya no me sentía a gusto con sus preguntas, ni con la revelación, tenia que irme, rápido y para siempre, porque era lo mejor, que caso tenia que se enterara quien era, ninguno, ya no era la misma que  conoció, y solo serviría para contaminar y opacar su alegría. Mientras lo veía abrir la puerta algo vibró en mi pantalón y recordé mi celular, lo saqué y vi un mensaje de texto.

“buh, te encontré muñeca.”

Me puse helada ante la mención de muñeca, solo alguien me llamaba así. Pero como me había encontrado?, se suponía estaba preso, si porque el muy estúpido había matado a su superior cuando le ordenó mi liberación tras el termino de la “guerra”.

El celular cayó de mis manos rompiéndose la pantalla, a tomarlo iba cuando noté que ya no estábamos solos, Lauri se aproximaba junto a un hombre de cabello largo castaño atado en una coleta.

-Pauli te presento a Saril.- dijo Lauri con una sonrisa en sus labios. Es que este hombre nunca dejaba de sonreír ahora?, me daba coraje, antes anhelé verlo sonreír y ahora… no es que no me gustaba verle una sonrisa, no, me encantaba, se miraba radiante, pero él también había estado en la guerra!! Por qué entonces no sufría como yo lo hacia!!.

Obvio, porque él no fue violado una y otra vez, lo que me hizo recordar el mensaje, Oh mi dios! Mikolav sabe donde estoy, pero sabrá que estoy aquí?.

-Mucho gusto Saril.- el chico se giró para pegarle un puñetazo en el hombro, un gesto de cariño debía ser, porque lo hizo sonriendo.- Pícaro!! Tu si que no pierdes el tiempo, una adentro y otra afuera?, dame tu técnica hombre!!.-

-No mal interpretes las cosas, a ella la hmm rescaté, y de que otra me hablas?.- noté la confusión en su rostro, pero no pasé desapercibido el aguijonazo que sentí ante la mención de otra, claro debía de haber otra, una mas limpia, mas pura y en mejores condiciones que yo. Tonta Saril.

-Si, la que te dejo este papelito en la puerta, aunque he de decir que ni idea lo que dice, está en ruso.-
Y la habitación entera dio vuelta a mi alrededor, el oxigeno parecía quemar mis pulmones, mi cuerpo se sentía tan pesado, mi piel se estaba helando de adentro hacia afuera, mis mejillas estaban quemando, él estaba aquí.

-¿Qué te pasa?, estas pálida mujer- Pauli habló pero no procese su pregunta, mi cabeza estaba en todas partes menos aquí.

-¿Cómo la ves?, esta morada? Anoche casi se congela en la calle.- la voz de Lauri sonó preocupada, pero no debía estar preocupada por mi, si no mas bien por el psicópata de afuera.

No me sentía bien, obvio que no, las imágenes del ruso venían a mi mente como una película vieja, tenia que irme, huir o de lo contrario pagaría su locura.

Como pude le hice gestos a Pauli que estaba bien y que necesitaba marcharme, no me estaba entendiendo, pero cuando le articulé un adiós en los labios me entendió.

Lauri no sabia que pasaba, no me podía ver en el estado de nerviosismo que estaba, Pauli tal vez pensó que era por mi timidez de ser muda, pero poco me importaban sus pensamientos, tenia que irme cuanto antes.

Tomé la mano de Lauri entre las mías y dibuje un adiós, luego un beso en su mejilla y eso fue todo. Corrí hasta la puerta sin esperar a escuchar su repertorio de cuestionamientos del porque me iba así de rápido y cerré la puerta tras de mi. No me sentí tan aliviada pero al menos ya no estaba dentro de su casa.




-o0o0o-



Llegué a mi apartamento cerré todas las ventanas y todas las entradas, bajé las cortinas y todo quedo en tinieblas. Él no me encontraría, además el celular estaba rotó en casa de Lauri, Lauri del cual tenia que apartarme para alejarlo de Mikolav, porque esta vez no me tomaría nuevamente, no, antes lo mataría.
Si.

Lo mataria…

Y luego…




-o0o0o-




Fui hasta la cocina en busca de mi medicina, necesitaba sacarlo de mi mente, y solo una cosa lo hacia desaparecer. Inhalé mas cantidad de la acostumbrada de ese polvo blanco y al poco tiempo me sentí mejor, hasta al punto de abrir las ventanas y dejar que la luz del sol entrara. No sé cuanto tiempo había pasado desde que me había escondido como una rata, pero ya no más.

Si él estaba aquí, aquí lo esperaría pero sin estar dispuesta a dejarme vencer ante él, oh no cariño, no más.
Me di un baño recuperador, de mas de una hora hasta que mi cuerpo casi se hizo pasa, dándome tiempo para analizar las cosas, no tenia porque esconderme, no, tenia que prepararme y acabar de una vez por todas con esta pesadilla…

Pronto cumpliría mi promesa.

Me cambié con lo primero que vi, y noté que la ropa me quedaba floja me miré ante el espejo y me vi demacrada ojerosa y muy delgada, todo este tiempo había estado comiendo casi nada y si mucha droga, esta era otra Saril.

Salí rápidamente al supermercado. Compre tijeras tinte de pelo negro y luego pasé por una ferretería donde compre una pistola. El dueño del lugar me la cargó estaba lista para ser usada solo necesitaba el blanco perfecto. Dos blancos, dos balas, solo eso y seria feliz.

 Le escribí en la factura si me daba permiso para usar su baño, él acepto me indico el lugar y salí. Por suerte quedaba afuera del establecimiento, ahí pinté y corté mi pelo haciéndolo lucir completamente diferente al de antes: rubio  y largo hasta por la cintura, y ahora negro y corto hasta la barbilla, el corte de niña buena, algo irónico ahora.

Boté todo a la basura y fui hasta una tienda de teléfonos a comprar uno nuevo y recuperar mis números y mi información.

Tras salir de la tienda luego de haber revisado mi historial del sim, quise sacar el arma y darme un disparo anticipado por estúpida. En que mundo me cabía pensar que Mikolav podía estar libre?, en que mundo?. Él muy idiota había enviado mensajes desde la cárcel, alegando que tenia contactos y que ellos darían conmigo y me llevarían hasta él, en otro mensaje decía que me odiaba que por mi culpa estaba donde estaba, en otro que me hacia el amor, si es que él podía hacerlo. En otro qué por qué no le contestaba, que si había cambiado de número igual lo conseguiría que nada era imposible para él, nada.

Se estaba apoderando de mí ser, lo podía sentir, así que eleve mi mano frente a mí, quité el tapón del anillo e inhalé un poco de su contenido, solo un poco mas, lo cerré y emprendí camino con celular en mano.


Le quité la batería al Nokiaberry nuevo y lo boté en el basurero, avanzando por la avenida. El viento soplaba con fuerza secando mi cabello corto, dándome un respiro y llevándose las lagrimas de mis ojos.

Cuando dejaría de molestarme Mikolav? Cuando?, sus caricias estaban ahí al cerrar mis ojos, al ocaso del día, noche tras noche ahí iba él. Esto no era vida, y ya había cumplido parte de mis objetivos; Lauri estaba bien y feliz, ahora solo faltaba yo, ser feliz y sabia como lograrlo, solo ocupaba llegar a mi apartamento y utilizar mi nuevo juguete.

Pronto seria feliz.



-o0o0o-


Aun seguía fuera de casa, mi plan era caminar y llegar hasta ella, pero solo era tal vez un método para no llegar y cumplir mi objetivo, ¿me estaba arrepintiendo? A lo mejor, pero no quería ser feliz?, si, el polvo cada vez hacia menos efecto y lo traía a mis recuerdos otra vez. No, tenia que dejar de caminar, volver por mi auto al supermercado y partir.

Iba de regreso al supermercado otro factor de distracción para volver a casa mas tarde, cuando me tropecé con una chiquilla alborotada, alcé la vista y la vi vestida de negro muy maquillada y con muchos afiches.

Ella se disculpo, pero yo debería de haber sido, le había botado todos sus papeles al piso mojándolos por completo, me agaché para recogerlos pero ella se apresuró a detenerme.

-No te preocupes, tengo mas, mira.- y sacó de su bolso mas afiches.-  que tengas bonito día guapa!!.- y se fue con una sonrisa en su rostro, ¿por qué todo el mundo reía a mi alrededor?. Levanté un afiche y vi que era de una fiesta en un club la cual ya había comenzado.

Mi yo, ese yo que estaba huyendo de casa, optó por ir al club, no estaba muy lejos y necesitaba con urgencia alcohol y comida gratis, o eso es lo que quería creer.





-o0o0o-




 El lugar estaba repleto, me acerqué a la barra y pedí lo más fuerte, y algo de comer también. Me di la vuelta para observar el panorama. En su mayoría eran mujeres y uno que otro hombre, todos atentos a un punto: el escenario, del cual no me había percatado de que había una banda, creí que la música venia de los parlantes.

 Tomé un sorbo de mi vodka, y contemple al cantante. Vestía de negro y su rostro estaba teñido del mismo color, su pelo alborotado del cual salían unas plumas, se miraba raro, daba la impresión de querer ser un pájaro, otro que huía de su realidad. Pero pronto yo también lo haría. Me di la vuelta dándole la espalda al escenario para comer mi hamburguesa y mis papas, mientras la melódica música acompañaba mi festín gastronomico.

Otra copa, otra…otra…y otra, hasta perder la cuenta de cuantas me había tomado, agarré con fuerza mi bolso y me puse en pie. La actual canción me subía el animo y quería disfrutar del concierto antes de irme, además era la primera vez que estaba en uno, entonces porqué no disfrutarlo?, por qué no dejarme llevar una primera y ultima vez?

Todas brincaban y cantaban al mismo tiempo que lo hacia el cantante, cuanto daría por imitarlas. Entre brinco y brinco me colé entre ellas avanzando mas allá, mas cerca del escenario, bailando y agitando mis manos sobre mi cabeza al compás de la nueva canción, agitando mi cabello corto como si fuera largo, dejando que el efecto del alcohol tomara el control.

Cansada pero extasiada llegué al frente de la multitud, el cual no estaba muy lejos del escenario, faltaba con que el vocalista estirara su mano y podría tocar la mía estirada también.

Se hizo el silencio y comenzó una balada, él cerró sus ojos frente a mí y comenzó a cantar pausadamente.

Su voz era suave, melódica y sensual o así lo estaba interpretando, me gustaba, pero más me gustaba saber que su voz me era familiar. Cerré mis ojos para tratar de conectar su voz con una cara familiar, pero la letra de la canción lo evitó.


I just wanted to feel the rain, 
washing away the pain, 
washing away the shame

Si fuera tan fácil, hace mucho que estuviera limpia. Sentí humedad en mi rostro y me di cuenta que estaba llorando, la canción me estaba haciendo llorar mas su interpretación y mi dolor. Por qué el dolor me perseguía?, ¿Por qué?. Ya estaba harta de darle oportunidad a la vida de seguir lastimándome, era injusto, y cruel.

Abrí mis ojos para mirarlo por ultima vez, ya no tenia porque seguir sufriendo, debía parar de sufrir. Y sus ojos verdes hicieron contacto con mis ojos llorosos, como si entendiera mi dolor ladeó su cabeza y me sonrió, como si una sonrisa suya pudiera aliviar mi pena.

Esos ojos…esa sonrisa…me hizo recordar a Lauri y por inercia cerré mis ojos para verlo en mi mente. Bendito sea el alcohol que me lo proyectaba, alcé mi mano y le mandé un beso a la lejanía de despedida. Los abrí y el vocalista atrapó mi beso en su mano malinterpretando mi gesto, llevándose esta a sus labios,  para luego seguir con su canción.

Ya no tenía porque seguir alargando mi camino, me hice para atrás, poco a poco entre la multitud para alejarme de la marea de personas, para alejarme de él y su dolorosa letra. Me estaba ahogando, sus palabras, los recuerdos, mi calor, mi dolor….necesitaba salir y respirar aire puro. Ya!

Inhalé fuertes boconadas de aire del exterior, pero la sensación no pasaba, mi pecho parecía oprimir mis pulmones, el aire era  insuficiente y el piso daba vueltas o era yo?. Qué me estaba pasando?, y entonces vi mis manos vacías, mi bolso había desaparecido.

Carajos!! Quise gritar tan fuerte como fuese posible.

Tuve que regresar al club para recuperar mi juguete, pero no contaba con que el lugar estaba totalmente obscuro al parecer el concierto había terminado y se estaba preparando otra banda para salir a escena.

Carajos!! A este paso como la iba a recuperar?.

Me dirigí a la barra donde era el único lugar con luz y ordené otra copa de vodka, la cual calmo mi angustia. Pedí otra y para la tercera ya el estomago no resistió, corrí al baño entre la poco visibilidad del lugar, abrí la puerta y vomite lo comido y bebido en el lavabo.

-¿Estas bien muñeca?.- mi corazón se paralizó  ante la mención de ese apodo, me giré lentamente para ver el rostro del hombre que me había llamado así, pero por suerte no era el ruso.- Estas buscando compañía?.- se acerco a mi, al parecer me había equivocado de baño.

Le di un puñetazo en el rostro y salí corriendo del baño.

No estaba para andar regalándome así, no…aunque si lo pensaba nunca había tenido un buen acostón decente, siempre por la fuerza no por que lo deseara, y que mas daba?, no te reprimas Saril, disfruta, hoy es tu ultima noche para disfrutar.

Regresé al baño de hombres con la convicción de aceptar la proposición del joven, pero este ya no estaba, entonces?...la decisión estaba tomada y del baño no saldría hasta haberlo hecho con el primero que entrara por la puerta.

Me lavé el rostro, y mojé mi cabello, enjagüé mi boca quitando el olor a licor y me senté en el mármol negro que contenía la ristra de lavamanos esperando…aguardando.

Pero al parecer nadie necesitaba el baño, porque nadie había aparecido aun, al final de cuentas el tiempo de disfrutar se había esfumado. Me bajé del mármol con la intención de buscar mi bolso, así fuera arrastrándome por el piso lo encontraría.

Abriendo la puerta estaba cuando choqué con un joven, el primero en entrar, así cabizbaja como estaba me fijé en sus zapatos, no era un error, era un chico, cerré mis ojos, alcé la cabeza y busqué sus labios a ciegas para besarlo.

No pensé tener tanto valor, ni si quiera lo había visto, no sabia si era guapo o feo, pero solo quería  hacerlo porque yo quería no porque alguien me estaba obligando.

Él acomodo su cabeza para recibir mi beso, entre abrí mis labios para darle profundidad al beso, lo necesitaba, estaba hambrienta de un beso apasionado y no forzado, así que hice danzar mi lengua con la suya en un vals que duró una eternidad.

Acaloramiento por todos lados sentí, hasta en el centro de mí, un solo beso y me sentía preparada para el fin del mundo. Me restregué descaradamente contra él para que entendiera mi necesidad y así la pudiera aliviar, él por su parte sonrió contra mis labios que aun seguían unidos, posiciono una de sus manos contra mis pompis atrayéndome hacia él.

Así que este pacto estaba sellado.

Pero la sensación de ahogo antes sentida, sobrepaso la de la excitación, impidiendo así lograr mi objetivo, apartándome del descabellado acto de lujuria que estaba apunto de cometer, llevándose consigo mis fuerzas y deseos del momento, apagando la luz del momento, y de mí conciencia.





-o0o0o-


Su corazón se escuchaba latir rápido, que parecía iba reventar mi oído, su olor corporal nauseabundo inundaba mis sentidos, recordándome el porque tenia acelerado mi corazón, el mío latía igual, pero no por las mismas razones, no, el mío latía de impotencia y de amargura, mientras que el suyo lo hacia de satisfacción masculina.

Pero un día todo esto acabaría, Mikolav eso lo juro.


-Nadie nunca me había besado con la intensidad y salvajismo como anoche, Wow!!-

Escuchaba su corazón acelerado latir contra mi oreja, su respiración sobre mi cabeza, y su mano sobre mi espalda acariciándola en pequeños círculos que se sentían muy bien, además de ya no percibir ese aroma nauseabundo, ahora era un olor fresco, delicioso el cual ya había olido antes, pero eso no era lo mas relevante del momento, si no su voz…era la de Lauri, ¡era él!.

Me reincorpore en el sofá y lo vi fijamente al rostro, ¡era él! no me había equivocado.

Él sonrió ante mi escudriño, y me miró directamente a mis ojos, como si…como si, ¿podía verme?.

-Hola!!.-

Si!, podía ver, ¡podía verme!.

-Por tu cara, he de imaginar que lo has adivinado, si, ya puedo ver Saril pequeña mariposilla, el otro día saliste casi huyendo.- dijo ladeando su cabeza, mostrándome su gesto mas enojado pero con una sonrisa. Algo  hermoso!!.

Asentí, y con mis manos hice la mímica de escribir. Quería un lápiz y papel, ahora si podía comunicarme con él.

Él se desacomodo del sofá, el cual estábamos compartiendo, se puso en pie y se alejó caminando lentamente, como si supiera que lo seguía con la mirada, que grababa sus movimientos pausados que su pijama gris denotaban, esto era el colmo!, pero inevitable. Baje mi vista cuando lo vi tomar papel y lápiz, concentrándome en como había cambiado todo, o algo mejor, donde diablos estaba mi bolso!!.

Se sentó nuevamente en el sofá dándome las cosas, a lo que rápidamente le quité.

El tomó la hoja de papel y lo leyó.- Así es, nuevamente te salvé, nunca pensé que fueras tu la de la otra noche, Pauli te describió y solo ahí uní las cosas, porque me seguías.- me tendió el papel.- Ahora contéstame tu, porque hiciste eso anoche?, no me habías visto, yo si, desde que entraste al club lo hice, se me hizo un poco difícil reconocerte por tu actual apariencia, tan solo han pasado unos días y de lo que Pauli dijo no queda nada, pero cuando te acercaste hasta el escenario, fue como si vinieras a mi pedido, quería comprobar si eras tu realmente, y lo eras!, pero entonces comenzaste a llorar frente a mi, rompiendo totalmente con la imagen que tenia de ti, una chica que radiaba de felicidad y de pronto te fuiste desapareciendo de mi vista.- sus ojos ya no me miraban, miraba su cocina, lucia preocupado, algo lo atormentaba pero el que?.- El show se acortó obviamente, salí a buscarte pero no te encontré por ningún lado, y luego de la nada me encuentro contigo en el baño y te desplomas en mis brazos otra vez.- Volvió a dirigir su mirada en mi.- Con la salvedad que ahora eras otra, tu peso era  mas liviano, tu rostro mas delgado, tu semblante triste, apagado, parecía que morirías en mis brazos, me diste un susto de muerte.-
Poco a poco se acercaba a la verdad, lo podía sentir, lo sabia…su preocupación era por mí.
-Y entonces vi tu anillo, y ahí lo entendí todo.-

Oh dios!!! su mirada de reproche fue mas que suficiente que un sermón de horas, sus palabras había calado en lo mas profundo de mi ser, yo no era una drogadicta, no!, yo tenia una explicación para eso, era por culpa de Mikolav, solo con eso lo hacia desaparecer, todo tenia su razón de ser.

Rápidamente escribí en la hoja de papel.

-Eso dicen todos, pero tienes una adicción  Saril, que hubiese pasado si anoche no solo hubiese sido un desmayo, si no una reacción a la sobredosis de tu polvo?, se me congelo el alma cuando vi el anillo, pensé que morías.- sus ojos ya no mostraban la luz hacia mi, ahora era consternación, o lastima….eso era, le daba lastima, ahora salvada a una drogadicta, pero no lo era.

Tomé el papel de entre sus manos casi arrebatándoselo, para nuevamente expresarme.

Se lo tendí furiosamente, él lo leyó y quedo pensativo por unos momentos, mientras se recostaba en el respaldar del sofá cama, suspirando respondió.- Me importa, porque te quiero, por qué si no?, porque crees que corté el show de mi banda, o  que te correspondi de la forma en que lo hice a tu beso, o porque crees que mientras fui ciego, fui feliz, o porque crees que ya no uso mi anillo, no dudes de mi Saril, nunca, una vez te prometí que te protegería, tal vez en ese momento no con la convicción del por que, pero ahora si la sé.- siguió ahí, en esa misma posición de aparente relajación, pero en el tono de su voz denotaba todo lo contrario.

Quise hacerme pequeña a medida iba demostrando el porque se preocupaba por mi. Como olvidar su promesa que si tan solo la hubiese cumplido a tiempo, no seria lo que soy, pero él no tenia la culpa, no, solo era cosa del destino, que jugaba conmigo otra vez.

Esperé a ver si agregaba algo mas, pero se quedo callado, tendiéndome el pedazo de papel azul entre sus dedos. No lo quería tomar, que le diría?, no le podía decir todo lo que me había pasado durante mi odisea, no podía y me dolía.

Giró su cabeza despeinando sus cabellos contra el sofá, mirándome con tristeza, esperando por una respuesta a su no pregunta.- Tómalo.- dijo teniendo mas cerca de mi el papel azul.

Lo tomé pero sin saber que escribir, viéndolo fijamente como si pudiera escapar por solo hacer eso. ¿ qué le podía escribir?. Nada, esto no podría funcionar, aunque lo intentara, algo estaba roto en mi, que nadie podría reparar, ni él.

Una gota de agua cayó en el papel, delatando mis lágrimas algo que él no pasó desapercibido. Se acerco mas y vi elevar su mano para posicionarla en mi barbilla, haciéndome que lo viera a los ojos, esos ojos verdes que parecían ver mas allá de mi, desnudando mi alma.-No llores, o pensaré que mis palabras te han herido, pero si necesitas llorar no lo hagas sola, llora en mi, comparte tu dolor no lo guardes para ti.-

Y rompí en llanto mudo, abalanzándome a él, llorando sobre su pecho, dejándome deleitar por tener en quien llorar, por sentir que alguien me sostenía que cuidaba de mí. Sus brazos me abrazaron con presión, dejándome saber que no me soltaría hasta que acabara de liberar todo mi dolor.

No sé cuanto lloré, o si lo hice hasta quedar seca, pero él aguanto todo mi llanto, sin decir ni una palabra, solo sosteniéndome en su abrazo que rompí para corresponder a su gesto con un beso.




-o0o0o-




Él dormía tranquilamente junto a mí, mientras simulaba yo también hacerlo, no quería dormir, no cuando sabia que me encontraría en los brazos de Mikolav, y así romper mi paz momentánea. Mi estomago rugió, recordándome que había vomitado todo lo  poco que comí. Con mucho cuidado me separe de su lado viendo su semblante detenidamente, no merecía su preocupación, poco a poco estaba apagando su felicidad.

Me puse en pie y me dirigí hacia la cocina a tomar un vaso de agua, de regreso iba cuando lo vi…mi bolso, me sentí desfallecer ante la posibilidad de que él hubiera visto su contenido, al grado de casi dejar caer el vaso de vidrio, pero lo agarré con fervor, evitando el fatídico estallido del vidrio. Dejé en el desayunador el vaso y corri hasta mi bolso amarillo.

Me tiré de rodillas ante él y lo abrí con urgencia, aliviándome al ver  su contenido, ahí estaba, a salvo, esperando por mi. Lo tomé entre mis manos y lo contemple pensando que hacer ahora con él.

No tomó mucho tiempo en mi mente, me puse en pie con pistola en mano, solo una cosa podía hacer con el.
Me encerré en el baño recostándome en la puerta deslizándome hasta llegar al piso, mientras limpiaba mi ultima lagrima de mi ojo, una que lloraba por Lauri, él no merecía verme tendida sobre mi sangre en su baño, pero sentía que el valor se me estaba acabando y si no era ahora no seria nunca.

Puse la pistola aun lado de mi cabeza con mi mano temblorosa, en mi cien donde seria certero mi tiro, quité el seguro mientras sentía que nuevas lágrimas corrían por mis mejillas y entonces jalé el gatillo.





Lauri p/v


-Saril?-
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