"Days go by like the wind and this life is too short" The Rasmus

domingo, 26 de agosto de 2018

Voy a Marte, desde Venus



Capitulo III

Habían transcurrido aproximadamente un mes desde que habíamos empezado a hablar, y si piensas que ahora es diferente a como fue hace una semana,  pues no, para mi pesar, parece que sigue todo igual, yo a punto de dejar la atmósfera segura de este planeta, para viajar a otro, y él, seguro en su habitad natural.

¿Era acaso justo esta disparidad de situaciones?, claro que no, pero por esos somos seres pensantes de diferente planeta. Una cosa si no había cambiado para nada, era mi emoción cada vez que tenía señales de él, no sabía la luz que le daba a mis días, pues pensaba era feliz, y en efecto lo era, pero era el doble de feliz cada vez que hablaba con él, era como el sol de mis veranos, la luna de mi noche, la nieve del invierno, sencillamente me sentía completa cuando hablaba con él.

Todo eso era preocupante, pues al pasar los días, y aun con esa forma de ser suya, que hoy te escribo mañana no, pasado mañana quien sabe, debería al menos estar menguando mi emocionometro hacia él, y nada que ver, más bien era como que aumentaba, pero había una razón, que me había costado descubrir. Siempre que siento que me estoy emocionando más de lo normal con alguien, activo mis mecanismos de defensa, y siempre son diferentes con cada persona, pero hay algo en común, que hago cosas que sé que no les gustan y por ende se enojaran conmigo y se alejaran, tonto o radical, pero eso suelo hacer.

Pero con Mauri estaba actuando diferente. Me agarraba de esa falta de presencia constante suya, y decía: hoy fui feliz, hablamos, nos contamos cosas, terminamos de hablar, pero murió. Él cuando perdía el interés en el chat, simplemente me dejaba en visto o dejaba de contestarme y de las dos cosas la que odiaba era el visto, pues se sentía como si le valiera 3 hectárea de pepinos y que tiene mejor cosa que hacer que dar una respuesta aunque corta fuese, y un día se lo deje saber. No sabía si al día siguiente él me hablaría o no, pero entonces ya no quedaba con ese anhelo de “¿será que me llamara hoy?  no simplemente ese día ya estaba muerto, practicaba mini lutos demasiado seguido para mi gusto, pero que a la larga solo me estaba protegiendo, eso solo daba a entender lo humana que era.

Y he decir que era muy buen mecanismo de defensa, estaba funcionando de mil maravillas, y me daba cuenta, porque podían pasar hasta 4 días sin que nos comunicáramos, reaparecía y voilá, sin enojos sin rencores, solo con felicidad, porque en el fondo se sentía, como que había resucitado, jubilo, algarabía en mi alma.

Todo era tan diferente, si tenía que compararlo con pasadas experiencias, que se sentía bien ir tan despacio, sin apuros, ni prisas, disfrutando el día a día, aunque bueno, venia de la costumbre de hablar bastante tiempo al día con alguien que me gustase, y pasar a hablar casi nada era, extraño y poco digerible.

Cada vez que interactuábamos, yo era como una esponja o mis antenas parabólicas se activaban al máximo, y no lo hacía a propósito, sino porque en el fondo quería conocer todo de él.
¿Qué había descubierto? Que le gustaba molestarme con ciertos temas tabú que había implementado entre nosotros, uno de ellos era tema sexuales, pero no me cabía en la cabeza ponerme hablar de eso, excitarlo cuando estábamos en un plan meramente de amistad, ah si, no había comentado eso ¿no es así?. Desde un principio habíamos dejado claro las cosas, que yo no quería nada de pasarla rico un rato y adiós, y él no quería nada serio, la única salida que nos quedaba era la de la amistad, entonces ese tema y sus relacionados estaban prohibidos.

Otra cosa que le gustaba, hacerme sentir incomoda o nerviosa, lo bueno que era a través del celular, porque en vivo hubiera muerto de risa por mis caras, suelen decir las personas que soy muy expresiva, y ya con temas hot era de momento kodak.

Y no es que no quisiera hablar de eso o de todo con él, pero si él no marcaba los límites lo haría yo, porque a la larga la lastimada seria mi ser. Gustaba de hablar, está bien, veámonos, copita, besito y ¿después que? Utilizada y botada, porque solo me llamaría para el momento en que no le aburriese, pero luego al paso de las horas, me despacharía cual prepago sin pago fuese, aunque no, si habría un pago mortífero, me daría su tiempo, escaso pero algo, migajas de su “cariño” porque no sería real, y luego al marcharse, quedaría ahí sola y abandonada, con un nudo en la garganta, aguantándome las ganas de decirle que se quede, que me quiera, y si era patético imaginarlo, vivirlo sería peor, entonces era mejor, si de amiga me quería, seria sola y exclusivamente eso nada más.


Habían días que no lograba saber nada nuevo de él y eso era un poco frustrante, parecía ser una persona tan cerrada que ya había captado el momento preciso cuando deseaba mi compañía y hablar. Era como un mensaje de neón en mi whastapp y por cosas del destino cada vez que pasaba algo así, estaba ocupada y lo dejaba, muy a mi pesar, sin embargo así debía de ser, pues yo no era ninguna prioridad para él, por ende no podía hacerlo mi prioridad tampoco.

Había aprendido a la fuerza que en estaba vida nadie te pone de prioridad, bueno casi nadie, solo tu madre, pero en estos temas ella no cabe. Qué bonito seria sentir que si era su prioridad virtual, y que sin importar el momento apareciera, pero bueno, no se le podía pedir peras al olmo.

Los días seguían pasando como el soplo de un viento, y cada semana por así decirlo lo sentía más distante pero más cercano, ¿complicado eh? , imagíname a mí, tratando de descifrar eso. ¿Porque sentía eso?, bueno más distante, porque ahora cada vez interactuábamos menos, con una mano podía contar los días que platicábamos vía whatsapp y ni se diga de llamada, aunque en una ocasión fue simple destino que me hizo no contestar, porque sus llamadas eran oro para mí, era el momento donde podía saber más y más de él, y por otro lado, más cercano porque los microscópicos mensajes que obtenía de él eran: “te extraño” , “he estado pensando en ti estos días” si lo sé, que calibre de mensaje ¿no es así?, pero entonces si me extrañaba ¿por qué no me buscaba?.

Que dilema tan grande, era para pasarse la noche entera recostada en la cálida arena de mi playa. Se podría decir que era como resolver un teorema pero no, había solo dos explicaciones; por un lado no me buscaba porque estaba muy ocupado o estresado por el proyecto del puente, y por el otro, que tenía varias calentando vía mensaje y que cierto tiempo me tocaba el mío, y bueno era hora de pasar de nivel a la intensidad de emoción que le tocaba transmitir, para no perder a su candelita.

No es que pensara mucho en esas posibilidades, pero me hacía bien creer que era la segunda, ¿por qué?, si, por los benditos ¡mecanismos de defensa!, con ello ponía en frio mi mente, y mi corazón, neutralizando cualquier partícula de sentimiento que se estuviera formando o matando la partícula ya creada, pues no era nada sano estar entusiasmada por alguien que no quería nada serio, y el único plan era la amistad, que en un futuro él quisiese cambiar de opinión, podría ser, pero también no, y ellos como siempre son corazón de hierro y no dejan nadie entrar, no tenía por qué crearme falsos castillos, cuando jamás entraría en uno y quedaría afuera con la lluvia cayendo sobre mí, y mis lágrimas derramándose desde el fondo de mi corazón.

Es que si diera rienda suelta a mi imaginación un futuro así es el que me imaginaba, abandonada y destruida por él, porque siempre había sido claro, pero uno siempre era tonto creo, que aunque le dicen las cosas, eso no entra en conexión con el cerebro y quien toma el control era el corazón.

¿Sería posible pensar que este marciano si tenía corazón?, aún era temprano para sacar conclusiones, me gustaría que tuviera uno, y que me dejara entrar y …. Paremos el carro ahí… ¿ven por donde van mis pensamientos? Lo ideal por el momento era pensar que ese marciano era un descorazonado, todo por el bien de esta pobre venusiana que extrañaba hablar con él, por mensaje y aun mucho más por audio, era un placer escuchar su voz.

Me ayudaba a no pensar en él, estar trabajando en la galería, pero de vez en cuando mis ideas se desviaban y comenzaba bocetos, si de él, y que en ocasiones se los mandaba y él obviamente fascinado, pues nunca antes alguien había dibujado para él, y no era solo el hecho de un simple dibujo de su cara, sino el paisaje en el cual lo hacía, que rápidamente te dabas una idea de su significado, como cuando vez una pintura con trazos que a veces significan algo para una persona y otra cosa para la otra, algo así era lo que me gustaba mandarle y conste que no se los merecía, porque le gustaba mantenerme abandonada, ( él decía que era por trabajo y le creía, pero tantita piedad a esta pobre humana que solo tenía ojos para él) pero sin importar que, siempre se los mandaba, eso denotaba mi creencia en él, de lo contrario ni uno le mandase aunque los dibujara, serian solo recuerdo.

Mi plan era el siguiente, quería dibujar lo más que pudiese, de él y para él, y el día de su cumpleaños; el 3 de Abril, dárselo, foliado y encuadernado, con dedicatoria y todo, como si fuera una historia de él vista a través de mis ojos, unos ojos que lo miraban con anhelo. (Creo bien podría colocar otra palabra aquí pero… daba miedo darle nombre a un sentimiento).

Tenía bastante tiempo se podría decir, aún era apenas la mitad el año, faltaba mucho, pero había un pequeño problema, que si no interactuaba con él (llamadas o msj) simplemente no tenía la inspiración para dibujar, y aunque faltase tanto tiempo, a este ritmo de una interacción a la semana, serian escasos los dibujos y entregaría un raquítico fotofolio al final, y no es que estuviese mal, pero me gustaban los libros grandes, que lo podía  hacer.

En la vida siempre contamos con alguien que está ahí para apoyarte en tus momentos de locura, y en la mía, habían varias personas, pero la que particularmente sabia de esta historia más que las demás era; Kimoa, ella era igual a mí en muchos aspectos, pero totalmente diferente en otros, a veces solía ir donde ella para contarle mis penas amorosas y en ocasiones me hacía actuar como si fuese el licor en mí, haciendo cosas que no haría.

La última participación había sido con Mauri obviamente, él llevaba no sabía cuantos días ya sin hablar conmigo, y pues estaba dándole su espacio, pero sin embargo moría por hablar con él, por un pinche mensaje ( ¡que intensidad Dios Bendito!) y claro está, yo de orgullosa, que bien que lo era, no podía ir en su búsqueda, entonces venia Kimoa y me daba ese empujoncito e ir en su busca, que valía una hectárea mi orgullo si lo que quería era hablar con él.

Y había dos estados en mí: uno previo a hablar con él; ansiosa, temerosa de pensar que tal vez ya no quería hablar conmigo, preocupaba; si le estaba yendo mal en el trabajo y el otro después de hablar con él: una felicidad que ese elevaba al cuadrado, que si antes estaba con los pies en la tierra, después era levitar por el aire, con peligro de salir de la atmosfera.

Eso era algo preocupante, el poder que esa instantánea conexión que teníamos me cambiara tanto, y no es que antes hubiese estado triste, no, nada que ver, era feliz, solo que con él era más feliz, doblemente más feliz, pero de él no sabía nada, si le hacía más feliz, si era algo normal, si por el contrario era algo de rutina, esperaba no fuese así, pero eso, era un espacio negro ante mí, o tal vez solo se alejaba para no sentir de más, porque si éramos especies diferentes, en el fondo estábamos hechos de lo mismo y por ende podríamos sentir lo mismo. Ok nuevamente le paro al carro, estaba pensando muy rápido.

No es que fuese malo pensar en cosas bonitas, pero sí que eran peligrosas, pero un día leí por ahí que, aunque se tenga miedo de errar, no por eso se dejaba de jugar, aunque en el fondo tenía miedo que del gusto pasara al sentimiento, no por eso debería de alejarme.
Y más peligrosa aun, desde que había creado una analogía de nosotros; él un conejo, que si te has fijado los conejos son seres, que no pueden estar mucho tiempo en un lugar, les gusta correr, correr y correr, buscar comida, pero cuando están encariñados con alguien, aunque se vayan al final del día siempre vuelven con ese otro ser, en ese caso yo era una niña, de pelo negro, que amaba jugar con Señor Conejo, y que siempre que llegaba de visita tomaban café y galletas. Esos dibujos también se los mandaba y a veces agregaba algún pie de página, describiéndole mi punto de vista. 

No había noche que no lo pensara, no había día tampoco, estaba siempre en mi mente, a todo instante, aunque tratara de borrarlo, haciendo otras cosas, siempre se colaba por un espacio y era bonito, siempre es bonito sentirse así, pero me daba miedo hacerme una pregunta, ¿estaba ya en otro nivel sentimental hacia él?, ¿estaba enamorada?, o ¿solo ilusionada con alguien que quería tener y no podía?.








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lunes, 20 de agosto de 2018

Infinitas Odas y 1 Gota

Si habláramos en longitudes de fanfics, estas odas vendrían siendo unos drabbles, porque son cortas, muy cortas, y no llegan a ser poemas porque no cumplen sus reglas.. así que solo sean participes de mi inspiración.



Oda I

Eres fuente de inspiración infinita
que llega a dar luz de manera súbita.
Camino por senderos vastos de imaginación,
en estos tiempos donde la ilusión,
camina sin control.

Eres un ser enigmático; 
no locuaz, pero audaz,
que no dice dichos, 
sino hace hechos realidad
mi gotita de felicidad.






...

En el dosmil dieciocho -La hora del Vodka-

Es increíble como pasa el tiempo. Tengo una sección en el blog, llamada: La hora del vodka, donde esta en otra sección de mini magazzine, por así decirlo. y tengo como 8 años de no actualizar nada ahi.

La ultima vez que hable de algo así; de contenido para esa sección, fue acerca del emocionometro, si no lo has leído pincha aqui. y de esa fecha a esta, puedo decir que mi nivel de emoción hacia la banda ha disminuido mucho más, no es que ya no me gusten, sera también que ellos se han alejado bastante del ámbito musical, y cada miembro tiene su lado alterno de la banda, pero lo que si es cierto, que ante cosas nuevas, la llama del amor se revive.



El 14 de septiembre, será el lanzamiento de su nuevo sencillo Holly Grail, y sea como sea, eso emociona, no de igual manera que hace unos 10 años, no eso jamás, pero alegra ese corazoncito rasmusero que aun tengo, y espero tener por siempre.
No tengo ninguna expectativa de como sera el nuevo sencillo, porque a lo largo de los lanzamientos, eso es fatal, si piensas que sera rockero, y sale popero, te desinflas, si crees será pop y es rock ...bueno eso como que siempre agrada, y creo es porque en este lado del continente, los conocimos con In The Shadows, que es mas rock que pop, entonces esa semilla esta presente en casi la mayoría de sus fans, aunque para un autentico fan; que aprecia su música, sin importar que genero exploren, carece de importancia, solo te limitas a disfrutar de esa pieza  musical magistral.

Así que lo mejor es no esperar, que se parezca a nada, no esperar que tal vez sea pop, o rock, aunque muy en el fondo de mi corazoncito rasmusero, espero que sea rockero ( vale, dije que no esperaría nada), y lo digo solo por el arte del single, se bien rockeron, ¿a que si?.

Hoy puedo decir que casi ya a los 27 años, aun me gusta The Rasmus, disfruto demasiado su música, poner un playtlist, sin importar que este haciendo o no, pero prefiero escucharlo, en modo disfrute: en el que te tumbas en tu cama, el stereo a todo volumen, y dejas que te envuelvan los acordes de al banda, y la voz de Lauri, que aunque no es la más pulcra, es la mas hermosa para mis oídos, que puedo decir, yo amo la voz de ese hombre, la manera en la que interpreta las canciones, la manera en la que escribe; ya que él compone la mayoría en colaboración con Pauli o de la banda entera en ocasiones.

Creo que algo que aprendí de tanto escuchar y cantar sus canciones, fue quedarme con las ganas de plasmar metáforas o analogías en mis novelas, si te pones a leer detenidamente las letras, están llenas de metáforas ( bueno los últimos álbumes casi no tienen) y sea como sea, te da la posibilidad de darle tu propio significado a lo que lees, eso es algo que me fascina de las letras de The Rasmus...

Sencillamente amo a The Rasmus...


No olvides dejar plasmado, en que nivel esta tu emocionometro del 1 al 10... ¿ qué numero le pones?
el mio hoy... 5

lunes, 6 de agosto de 2018

La Hora del Café -C2-

Gotita de felicidad

Aventura 2

 La aventura 1 la puedes encontrar en el menú, a la derecha ---> 


El señor Tiempo había traído de vuelta al Señor Conejo, para continuar con esta aventura llamada vida, por una vez más, ya que en raras ocasiones, situaciones como esta solian suceder, pero Señor Tiempo, se dio cuenta que aún no era oportuna la partida de él, le faltaba tanto por conocer, que valía la pena una oportunidad más.

Kau no podía creer lo que miraba, Señor Conejo había llegado por fin a su casa, lo había extrañado tanto, que solo se dio cuenta de eso cuando lo vio. Corrió hasta él en un abrazo que duró una eternidad, pues no se sentía lista para que viera su rostro cubierto de felicidad; pues eso era lo que él generaba en ella.  No quiso preguntar porque se había tardado en ir a su encuentro, pues sabía sus razones tenia, ya que un día le había dicho que él siempre volvería a verla.

Sin embargo, claro que su mente se había llenado de pensamientos malignos del por qué no de su retorno, había sido más fácil pensar así, que en una realidad, pues tenía miedo como cualquier ser humano, de sufrir ante lo inesperado, y era más sencillo protegerse con un mantra mental.
Señor Conejo no le había contado lo ocurrido en el bosque, pues no quería entorpecer la alegría que irradiaba Kau, en cambio se dejó llevar por el momento, pues muy raras veces tomaban el café en la noche, y menos frente a la Luna.

-¿Te cuento algo?- preguntó Kau, sin perder de vista la gran Luna que los iluminaba en ese momento.

-Dime-. Contesto él.

-No me había dado cuenta, que tu presencia me daba paz, por muy emocionada que este de que hayas regresado, es una emoción que rápidamente se transforma en calma en mi interior, es como si antes, las partículas intangibles de mi alma, estuvieran en un estado eufórico, de constante movimiento descontrolado, y llegas y mi alma se sosiega y regocijan en tranquilidad. ¿No te ha pasado algo así?- concluyó ella, sin perder de vista la Luna, maravillada del momento, que así como la Luna iluminaba por completo la noche, así la iluminaba Señor Conejo con su presencia; por dentro.

Él no le contesto, solo le sonrió a la Luna, pero se quedó pensando en su pregunta, algo que no le habían preguntado antes.

Los días fueron pasando y Kau se dio cuenta que cada día aprendía algo nuevo de él, que se sorprendía, ya sabía en que momento levantaba de mas sus grandes bigotes largos, o cuando algo lo contrariaba, sabia cuando era el tiempo de su partir, aunque aún hubiese café en la taza, pero lo más importante, que sabía que cosas suyas le molestaban a él, y el conocimiento es poder, poder de alejar o acercar.

No es que ella estuviese pensando en usar ese poder con su Conejo, pues no quería perder la amistad que tenían, ya que en estos días el valor de la amistad era incalculable, pero  en el pasaba lo había usado; años atrás, y a veces tomada algo de tiempo dejar viejas costumbres, que lo hacía sin meditarlo, y solo se daba cuenta al ver la reacción de su acción.

Solo esperaba poder meditar más sus acciones.

Kau solía escribirle  muchas cartas al Señor Conejo, pues siempre pasaba inspirada y no podía contener las palabras que venían a su mente, pero en ocasiones, cuando ya tenía terminada su obra, la releía no le gustaba y la botaba, y no se daba cuenta que las dejaba al descubierto en su pequeña papelera, a la vista de cualquiera, a la vista del protagonista de sus cartas, y un día, el primer día que él las vio, le dijo que no lo volviera hacer, que no las botara, que simplemente las dejara tal cual había sido su primera intención, pues que las desechara y volviese a escribir, solo le daban desconfianza, y aunque era tan fácil de cumplir, había ocasiones que era muy difícil de hacer, no porque lo fuese, sino porque en realidad lo primero que se escribe es lo primero que viene a tu mente, lo que está en lo más profundo de tu ser, ya la segunda vez o la tercera vez, es algo que has modificado deliberadamente y que puede o no puede ser espontaneo.


Pero ante costumbres establecidas, nuevas pautas eran un tanto difícil de seguir, hasta que un día llegaron a un trato, ya que Kau, gustaba demasiado  hacer lo que no debía hacer. Un trato que eventualmente ella rompió.

Y solo entonces se dio cuenta nuevamente, que su acción había tenía una reacción, una que no le agradaba claro está,  pero hecha estaba ya, y solo podía esperar a que el tiempo volviera a poner las cosas en su lugar.




Señor Conejo regreso a la semana siguiente, estaba molesto aun, pues Kau había roto el trato que habían hecho, no había mantenido su palabra.

Cuando siempre solían tomar el café juntos en la ventana, por primera vez, él había preferido hacerlo en la alfombra, solitario armando un rompecabezas, rompiendo la sagrada tradición, la extrañaba y por eso había vuelto, pero habían cosas que no se podían pasar por alto y olvidar.

Kau sabía muy bien porque su Conejo estaba donde estaba, pero no importaba, porque a pesar de todo él mantuvo su promesa; que siempre volvería eventualmente, y debía aprender de él, de mantener su palabra cual decreto fuese, para no volver a tomar un café amargo en una noche semi amarga, mientras él se rompía la cabeza uniendo piezas, lejos de ella.


***




Un día Kau despertó con una idea; visitar al Señor Conejo en su hogar. Nunca había ido al bosque, pues era un lugar oscuro, que le daba miedo, pero tenía ganas de verlo ya que nuevamente se ausentaba más de lo habitual, y lo extrañaba. No quería saber porque no había llegado, podían ser tantas cosas, y ninguna a la vez, solo quería verlo y conversar con él, ya que siempre le daba paz su cercanía y eso era algo nuevo y gratificante.

Hizo a un lado sus miedos, ya que sus ganas de verlo eran más grande y salió de casa con rumbo al bosque, con su sonrisa tatuada en su rostro, tanto que pensaba le iba a doler, dando brincos en lugar de pasos, tarareando una canción. Se vistió con un vestido de rosa pálido; el cual era su favorito y sus zapatos de charol. Llevaba una canasta, con galletas y café en su mano derecha y en la izquierda su sombrilla.

Ir en busca del Señor Conejo a través del bosque, no daba tanto miedo como antes, el miedo había desaparecido reemplazándolo por paz, una paz que conocía muy bien y deseaba seguir así en una gran quietud interna, acompañada de alegría, una infinita.

No le costo mucho llegar a su casa, y para su agrado él estaba ahí, pero corriendo de un lado a otro, agitado y su rostro preocupado en su faena; construyendo un jardín. Se quedó observándolo por varios minutos sin que él se percatara, y solo ahí entendió que había sido un error ir a visitarlo, no era el momento ni el lugar y tampoco la había invitado, pero ya había llegado y no daría marcha atrás.

Salió de la sombra de un árbol, y Señor Conejo la vio, se sorprendió y alegro de verla ahí, que corrió hasta su encuentro, aunque con un poco de trabajo, ya que estaba fatigado de tanto que había hecho ese día.

Kau se acercó y le ofreció lo que había llevado para ambos, pero decidió que lo mejor era dejarlo solo y no acompañarlo a comer, pues sabía si le hacía platica, él se atrasaría en su labor, y alargaría más la anhelada hora del café, donde debía ser: en su casa, y tras comer, Conejo se despidió muy agradecido y volvió renovado de energía y entusiasmo.

Kau mientras regresaba a su casa, no triste ni desilusionada, sino por el contrario, con algo nuevo ganado; el valor del tiempo, que hay tiempo para todo, para extrañar y para gozar, pero sobre todo tiempo para compartir.




viernes, 20 de julio de 2018

Voy A Marte, desde Venus -C2-

¡Hola! Este año vengo bien inspirada, tenia como 2 años no escribir, y no porque no quisiera, sino porque no tenia inspiración, pero ahora que ha vuelto a mi, la estoy aprovechando. Estoy escribiendo 2 historias al mismo tiempo, y tenia tiempos de no hacer eso, aunque son capítulos cortos, pero creo es mejor así, mas fácil de leer.

Si no has leído el 1er Cap. de esta historia     PINCHA AQUI Y LEELO !!

Aunque es una historia que se aleja un tanto de mi linea (Rasmus), quise no desligarla, el protagonista viene siendo el hijo de Lauri, XD solo eso creo tiene de Rasmus, y el ambiente Escandinavo claro está, en el que siempre suelo escribir.

-Gracias Magda por leer! y ya abrí wattpad ;) estoy como Danulinka Ylonenova.

Islas Maldivas


Capítulo 2



¿Has escuchado el termino, una imagen vale más que mil palabras?, pues en este caso seria, una llamada vale más que mil mensajes, y es que así era Mauri, ya que pasaba realmente ocupado la mayor parte del tiempo en su nuevo proyecto; la construcción del puente-túnel de Øresund, que conectaría Copenhague la capital Danesa y Malmö una ciudad Sueca.

Esta era otra razón para reafirmar que definitivamente él no era terrícola, era de Marte. ¿Qué persona en pleno siglo veintiuno prefiere llamar a usar whatsapp?, y es que era así, literalmente él prefería llamar que escribir. Escuchar su voz, era algo sublime, como si se paralizara el tiempo, y solo  nosotros estuviésemos activos. Su voz grave, varonil, hipnótica, seductora colapsaba por completo mi sistema, le aplicaba un subidón de energía a ese momento, que era algo como un sueño divino.

En el poco tiempo que llevábamos de interactuar, aun me costaba un poco acoplarme a ese ritmo, que en lugar de llevar velocidad, parecía que iba en neutral, ¿me explico?, es decir, todos los seres masculinos cuando inician una conversación con una fémina, escriben y escriben y uno responde y responde, llega la noche y ni se dan cuenta en que han hablado todo el día, puede que en cosas interesante, o en un puras tonterías, pero se ha acabado el día, y a la mañana siguiente continúan y así en una rutina a la que uno se vuelve adicta, como si ellos fueses la droga que necesitamos para estar bien, y que si no están ahí con mensaje constante, nos hace falta, nos volcamos totalmente hacia ellos, haciéndonos dependientes de sus palabras, pero de pronto conoces a alguien que es totalmente diferente, que no actúa de esa manera, que no es como los demás y es como chocar contra una pared de puro concreto a toda velocidad, no estas preparada para algo así, es nuevo, diferente, vitalizante, emocionante, pero no dejar de ser extraño, porque estas acostumbra a otra cosa.

No solíamos hablar demasiado tampoco, ya que, o estaba agotado o tenia cosas que hacer de su trabajo, algo totalmente entendible y aceptado. Que no sabía yo de estar ocupada. Desde que había salido de la universidad, tras obtener mi licenciatura en Arte, había días que ni recordaba donde había dejado mi celular, ya que tenía tantas cosas que hacer en la galería de arte, o pinturas que entregar a mis clientes, que eran un poquitín exigentes en cuanto a tiempo, como si fueran fotografías las que entregara, pero bueno, me desvié un poco, continuando, conversábamos a lo mucho unos 15 minutos, pero que para mí parecían ser segundos los que hablábamos, tenía tantas cosas que preguntar, era muy curiosa, quería saber cosas acerca de su proyecto, como diablos iban hacer un puente en medio del mar, de tantos kilómetros, de sus gustos, de su pasado en fin mil y una cosa, pero al terminar la llamada ni había preguntado todo lo que quería ni había llenado por completo el vacío de su ausencia, porque si, sentía que colgaba y que algo me hacía falta.
Era algo raro de explicar, creía que podría pasar horas y horas hablando por teléfono, sin llegar si quiera a aburrirme, y eso que no me gustaba mucho hacerlo, ya saben todo eso de la radiación había llegado hacer miedo en mi interior, y definitivamente no quería un tumor en mi cabeza, pero sentía que quería que ya fuese la siguiente vez que volviese a llamar, sin pensarlo, me estaba volviendo una adicta a esos mínimos momentos que teníamos, y eso que era a través de miles de kilómetros de distancia, ni quería pensar que pasaría cuando lo tuviese cerca.

En el poco tiempo que llevábamos conociéndonos a lo mucho 2 semanas, si has leído bien, ¡dos ínfimas semanas!, que para mí parecían mil días, ya me había acoplado a ese estilo Marciano de comunicación, porque cuando él hablaba, se podía sentir que realmente había llamado porque quería hacerlo, y no porque debía, que eso hubiese sido algo incorrecto, cuando uno hace algo porque debe, se vuelve tedioso, rutinario y solo querrás desaparecer y volver a ser libre.

Los humanos somos tan primitivos en algunas cosas, que la libertad es una de ellas, desde que estamos pequeños nos molesta que nos priven de algo, y sea como sea logramos salir de esa situación y vivir en libertad, y yo venía de una relación donde no me había sentido libre, sino todo lo contrario, contralada y sin libertad, sí, me había encontrado un bonito bicho de uña, una persona, sínica, mentirosa, victimaria, y encontrarme con este marcianito nieto de Zeus, que era todo lo opuesto al 98% de los terrícolas, era sentirse como esos científicos cuando han descubierto alguna vacuna o algo así, era un EUREKA, u oro entre las piedras.

Los primeros días mi Kaia interna estaba eufórica, descontrolada y anonadada, por el hallazgo de Mauri, pero que con el paso de los días, todo eso se fue transformando en una paz, quietud, serenidad, era como pasar de ir conduciendo a 300km/h a 10km/h, en donde ibas disfrutando cada momento mejor, donde valorabas pequeñas cosas, detalles, llamadas, mensajes, saludos y los vistos, porque también eso aprendías  a disfrutar. Y era algo totalmente nuevo, y sea como sea lo nuevo ¡encanta!

Había decido tras la llamada de Mauri, no volver a Finlandia hasta que completara mi trabajo en Malé, la capital de Maldivas, no podía ir dejando por ahí cosas inconclusas, y si tenía que preferir un lugar, mejor el cálido sol, que el gélido frio.

Estaba recostaba en la tina, preparándome para mi jornada de trabajo en la galería, mientras contemplaba como el agua resbalaba sobre mi piel del color de las nubes, libre de ropa, ver como mis manos enjabonaban lentamente mis piernas blancas, y verme así desnuda, me hizo darme cuenta, que en ese momento no solo estaba desnuda externamente, sino que también estaba desnuda del alma, poco a poco le había ido haciendo saber cosas a Mauri que decían más de mí, que mis propias palabras, y sea como sea eso se sentía abrumador, porque mi confianza en él, apenas y estaba empezando, no era alguien que pudiera conocer mi alma, que ven más allá de ti, mas allá de lo que expresas en una simple conversación, sin darme cuenta se estaba convirtiendo en alguien que se estaba metiendo dentro de mi, dentro de mi ser, y se sentía bien, pero era demasiado pronto.

Dicen que el alma tiene dos estados en los que esta: tranquila, o agitada, cuando está tranquila hacia otra persona, es porque es tu alma gemela, y cuando esta agitada o eufórica solo es alguien transitorio, porque solo la paz, serenidad y quietud te la dará esa otra persona que es tu mitad, que te complementa, que llenará los espacios vacíos que no sabías que tenías pero que si existen. No es que Mauri fuese mi alma gemela, pero desde hace unos días para acá, me daba una paz hablar con él,  o leer sus mensaje, era algo totalmente diferente, que nunca antes había sentido, era como estar descansado sobre el agua, flotando mientras contemplas el cielo infinito, así se sentía hablar con él.

Él era una caja fuerte aun para mí, casi no sabía mucho de él, sin querer había descubierto mi alma, o algo de ella, pero él aún no se desnudaba para mí, no me mostraba nada de su alma, las cosas que sabía eran tan pocas, y lo que él sabía de mi era demasiado, era tiempo de cortar el suministro de información o no iba a llegar entera a final del mes, era como un preludio, si continuaba hablando de mí, mostrándole mi Kaia interna, la Kaia externa colapsaría.

Salí de la tina, tomé mi toalla café y la envolví alrededor de mi cuerpo, que no era de gimnasio, pero era esbelta. Mi rostro se mostraba algo sonrosado frente al espejo, tras el baño reparador, mis ojos café oscuro, me devolvían la mirada, esa tonta mirada que ponía, siempre que pensaba en alguien que me gustaba, y en esta ocasión el protagonista era él, mis mejillas se sonrosaron más aun, curvando mis labios rosados en una sonrisa, tras traerlo nuevamente a mi mente, recordar su voz, sus palabras, las cosas que me gustaba de él y lo que no, que no era mucho lo que me disgustaba, ya que como vuelvo a repetir aun sabía muy poco de él.


Quería saberlo todo, lo que le gustaba comer, hacer, donde ir, que no le gustaba, que le molestaba, quienes eran sus amigos, en fin todo, y sin embargo no sabía nada, a este paso él sería solo un amigoamor platónico más, y eso era peligroso, muy peligroso, el ultimo que había tenido así, me había durado 4 años de enamoramiento, y obviamente como mis ojos, mi mente mi alma solo eran de él, aunque él no lo tomaba en consideración, pues fue un fulano más, un compañero de clases, de esos que solo te saludo porque te ve ahí, no había tenido a nadie, los que se me acercaba los rechazaba, cual producto defectuoso fuesen, y veía que el camino con este marciano iba así.

Que actuaba diferente a los demás era cierto, pero al ser algo nuevo, era algo a lo que acostumbrarse, y todo lo nuevo lleva su tiempo, trataba de no pensar mucho en eso, pues a veces la mente muestra cosas que no son, y nos hacemos una de historias que nada que ver, el siguiente paso a seguir, era, disfrutar el día: carpe diem, si hablaba con él; estupendo, si respondía mis mensajes; fantástico, si me dejaba en visto; pues ni modo, otro día hablaríamos, si no nos comunicábamos por un día entero, que era algo realmente cruel, porque era algo difícil de quitar de mi mente aun, no poder hablar con alguien que deseas al menos 1 vez al día, pues ya llegaría otro día, y así, solo disfrutar el momento, pues tampoco sabía que pasaría mañana, como dicen por ahí, somos dueños de nuestro presente, pero no del futuro ni del pasado, porque son cosas que ya no están a nuestra mano.

miércoles, 4 de julio de 2018

La hora del café

Hola a todos!! Espero estén muy bien. 
Esta historia se basa en la imagen  ( ella la niña Kau y el Señor Conejo) y en las relaciones de pareja de una manera muy metafórica, así que no tiene nada que ver con mis amados Rasmus, pero quise compartirla con ustedes, porque la inspiración llegó a mi, y las imágenes fueron una ayuda importante para inspirarme más y más.

Es un cuento mezclado con un poco de drama, pero que seria la vida sin un poco de dramatismo no?.
Espero les guste mucho...



@conigliooooo



LA HORA DEL CAFÉ



Hace mucho tiempo un conejo: Señor Conejo que era blanco como las nubes, solía andar de un lado para el otro disfrutando de las maravillas que la tierra le brindaba. Amaba saltar por los campos verdes recién salido el sol, con la brisa fresca del amanecer rozándole sus bigotes, que si pudiese sonreír lo haría, buscando alimento de aquí para allá, así solía vivir Señor Conejo, todos los días lo hacía, es verdad que se había vuelto rutina, pero hasta ahora no había conocido nada mejor que hacer.

Un día siguiendo un sapo, se salió de la vereda del bosque, y  por un segundo dudó si valía la pena la persecución de su almuerzo, o la seguridad de su hogar, pero que era la vida sin riesgos se dijo a su mismo, y continúo corriendo tras el animalito. Era veloz, pero no más que él, hasta que perdió la noción cuanto había corrido que estaba a escasos pasos del umbral del jardín de una casa.

En ese instante se le olvido por completo por qué había estado corriendo, todo lo que podía pensar era en la maravilla ante sus ojos. Caminos de musgo recién cortado, perfectamente alineados, con arbustos en los bordes de flores de colores, que semejaban a los del arco iris, a cada paso que se daba un nuevo arbusto aparecía. Un árbol gigante de cerezos estaba al final de todos los caminos, sus diminutos pétalos esparcidos en relajo sobre la alfombra natural verde que yacía bajo el, donde se encontraba una niña contándolos.

La casa que estaba hecha de pura madera maciza color melocotón con blanco hacia perfecto contraste con el maravilloso jardín, el olor que desprendían las flores, tras cada paso que se daba, hacia retorcerse de felicidad al Señor Conejo, tanto así, que se le olvido que no solo él estaba en ese jardín, cuando descubrió que un par de ojos café oscuro lo observaban ávidamente.

Y el tiempo se congeló. Nunca había estado tan expuesto en toda su vida, jamás un humano lo había visto, y ahora una niña lo miraba como si fuera la cosa más maravillosa del mundo, eso lo tranquilizo, hizo que su ritmo cardiaco disminuyera, que sus ojos volvieran a su forma normal; pequeños, cafés y algo pizpiretas.

-Hola. ¿Qué haces aquí?- le preguntó la niña te tez blanca, cabello castaño que aparentaba unos 10 años.

-¿Eres tú la dueña de este jardín?- dijo Señor Conejo, evadiendo dar respuesta alguna.
La niña puso los ojos como plato, había entendido lo que el conejo había dicho, y le costó unos segundos reponerse y dar un grito de euforia o miedo.

Ella le explico que en esa casa vivía con su familia, y el jardín era un regalo de su padre, pero que a esa hora de la tarde, siempre todos salían y ella prefería quedarse en casa, disfrutando de su hermoso árbol de cerezo.

Señor Conejo nunca había visto un árbol así, y ella le explico que eran muy comunes en Japón, y este lo habían plantado especialmente para ella. Él le pregunto por cada especie de flores que había en el jardín y ella los saco de cada duda. Desde ese día los dos se hicieron amigos. Él llegaba todos los días a la  misma hora, Kau siempre le tenía café y galletas, sabía que Señor Conejo amaba el café.

No siempre platicaban en el jardín, a veces lo hacían en una fuente, de esas que tienen un querubín 
desnudo, parado sobre agua, en otras ocasiones lo hacían en la habitación de Kau, y en lugar de tomar la hora del té como ritual, era la hora del café.

Kau le encantaba platicar con Señor Conejo, siempre tenía algo nuevo que decir, pero siempre hablaban poco, y no era todos los días. Habían días en los que él no iba a verla, y cuando no iba lo extrañaba, se sentía: como un verano sin sol, como la noche sin luna, que algo faltaba, pero cuando llegaba le daba luz a su día, una luz que no sabía que le hacía falta.

Un día vio la mirada triste de Kau, tras su partida más temprana que de costumbre, y eso no le gusto al Señor Conejo, por lo que se acercó a ella y le dijo: vendré otra vez a tomar café, pero no será igual que hoy, porque todos los días son distintos, pero lo que no cambiara será que eventualmente siempre querré volver a tomar café y galletas contigo.

El rostro de Kau era un poema, quiso en ese momento abrazarlo y llenarlo de besos, pero sabía que no le gustaban, Señor Conejo quien era Don libertad, porque así le gustaba vivir a él, libre haciendo lo que más le gustaba, sin estar dándole explicaciones a nadie, había crecido en busca de la libertad, y quien era ella para cortarle ese deseo, ella también quería ser libre, pero aún era pequeña, y no podía volar.

Un día después de varias semanas de las visitas constantes, Señor Conejo llegó a tomar café como siempre lo hacía, pero por alguna extraña razón, no salió corriendo como siempre, pidió más café y galletas, cuando esto se le acabo, y se quedó hasta que el sol se ocultó, cuando jamás solía quedarse más tiempo del prudente, decía él.

Kau esperaba con ansían la hora del café, y cuando decidían tomarlo en su habitación, lo hacían frente a la ventada, sentados en una butaca cada uno, a Señor Conejo le daba igual donde se sentaran, pero un día quiso salir de dudas, porque siempre ahí.

-¿Por qué siempre que venimos a tu cuarto te gusta sentarte aquí?- preguntó, mientras humedecía su galleta en el café.

-Porque nunca miraras dos veces el mismo patrón de nubes, ni sus colores, todos los días son distintos, y tú haces que mi día sea diferente también.- le contestó la niña, con una sonrisa en los labios, que llegó hasta sus ojos.

Señor Conejo por primera vez en su vida, quiso vivir en casa de un humano, con una humana, quiso acurrucarse en su regazo, como muchas veces había visto al perro hacerlo, quiso permitirse que le diera mimos a su pelaje, que le diera su atención como así lo recibía el perro, pero sabía que todo estaba al alcance de su decisión, muchas veces Kau le había ofrecido lo que él podría imaginarse, pero como podía poner en una balanza las cosas que Kau le ofrecía por la libertad que sabía perdería, se sentía como si caminara hacia un risco, y que si avanzaba más caería.

Los días pasaban y aunque siempre eran más que divinos, la pequeña duda de que escoger carcomía su alma, y no lo dejaba disfrutar plenamente, hasta que un día Kau le dijo lo que no sabía siempre quiso escuchar de ella.

-Sé que amas vivir en el bosque, pero quieres vivir aquí conmigo, no sé qué te impide hacerlo, si sabes que siempre serás bienvenido a la hora que llegues, o no llegues, solo porque vivas aquí, no quiere decir, que esta será tu jaula, puedes ir y venir de aquí para allá, lo único que cambiara es que disfrutaras más tiempo conmigo, que en soledad, y que nunca te reprochare si te quedas más tiempo en el bosque que conmigo, porque en el fondo de mi corazón sé que volverás, a este que será tu hogar, en el cual te recibiré con la manos abiertas, con mi amor en libertad, porque te quiero conmigo o sin mí, pero feliz.

Señor Conejo que siempre tenía algo certero que decir, por primera vez no tuvo nada que responder, estaba perdido en los ojos de Kau, en el trance que le habían hecho sus palabras, en el poder que había dado sobre él,  en la verdad que había tirado para ser digerida y aceptada si así lo deseaba. 

Nadie nunca lo había amado en tanta libertad, es más, no había tenido contacto con otro humano hasta que encontró a Kau, pero no podía responder, no porque no quisiera gritar lo que quería o anhelaba sino porque tenía miedo, y el miedo era más poderoso que cualquier otra cosa, inclusive que la felicidad que le había mostrado Kau.

Kau dejo que su amigo se fuera, ya había dicho más que suficiente y respetaba la decisión de él, solo le quedaba esperar por otros maravillosos momentos a su lado, efímeros pero divinos.

Los días pasaron, y Señor Conejo no volvió a casa, las estaciones pasaron una tras otra hasta volver a la misma primavera, en donde habían tenido aquella conversación. Kau no se explicaba el porqué de su abandono, si ella solo había sido honesta, parecía que sus palabras lo habían lastimado y ahuyentado, su corazón se estrujaba con cada día que pasaba sin su presencia, sus días de luz ya no eran los mismos, se vistieron de un blues que jamás había conocido y cuando el invierno llegó así lo hizo en su corazón también, porque supo entonces que él ya no volvería otra vez, y lloro acompañada del cielo.

Sus lágrimas rodaban por sus mejillas, como las gotas de lluvia lo hacían por su ventana, el cielo lloraba por todos los animales que no habían sobrevivido al verano, y ella lloraba por su conejo que no había valorado su amor, que había preferido vivir en libertad pero en soledad, porque ella le había ofrecido también libertad solo que en compañía.

Lloró y lloró hasta que su corazón se secó, le deseaba felicidad en cualquier lugar que estuviese, pero si él decidía volver, ella no lo aceptaría, pues la había abandonado sin quiera decir adiós, la había dejado sin más, sin si quiera volver un día a preguntar como estaba, si el volvía y decía que la quería, que quería vivir ahí, no sería verdadero, seria falso, porque quien quiere de verdad cuida de esa persona, y sabiendo lo que ella sentía por él, y lo que sufriría por su partida, eso no era amor, y tal vez solo tal vez volvería, porque no había encontrado algo mejor que lo que sabría tendría ahí, pero sería demasiado tarde, Kau estaba rota por dentro, y sería imposible de reparar.

Pero Señor Conejo nunca volvió, no porque no hubiese querido, no, eso jamás, él no volvió porque el día que salió aturdido de la confesión de Kau, había caído en barranco impactado contra una roca, desangrándose lentamente, pensando en el dolor que le causaría a Kau su ausencia, conejo sabia estaba sufriendo, pero un dolor que sería transitorio pues pronto moriría, y externo, a diferencia del dolor que sabía estaba en ese momento a punto de crear para kau, y deseo morir más rápido antes de llegar a imaginarla llorando por su abandono egoísta y desconsiderado, pensado que tal vez él no correspondía a su querer.












FIN






ALTO!!! hay más!!! pero sino quieres seguir leyendo perfectamente este podría ser el final. 
Te preguntaras en que o quien me inspiré, imagina que ella eres tú y el Señor Conejo tu novio, y si las cosas acaban mal, te fascinaría este fuera el final, pero si las cosas se arreglan...podrías seguir leyendo  y agregando momentos. 



domingo, 17 de junio de 2018

Voy a Marte, desde Venus




Voy A Marte, desde Venus

Prólogo


La vida es tranquila hasta que te gusta alguien, y sientes que ya no eres la misma persona, que le sonríes  a todos, que todas las cosas que haces, las realizas con una aura distinta, que sin importar la vicisitud de las circunstancias, siempre encontraras como salir de ello, te vuelves positiva ante la vida, sientes que ya no caminas igual, que ahora lo haces a unos centímetros por encima del suelo, estas envuelta en una fina capa, que parece ser imperceptible para ti, pero muy visible para los demás, pues todos notan que has cambiado, que no eres la misma, que una luz brillante se proyecta de ti, y todos quieren saber el  por qué. Qué has dejado de llevar una vida tranquila pero insípida, a llevar una vida vibrante, y gozosa.


Eso es cuando alguien te gusta, pero ¿Cuándo estas enamorada?.

Pero sin irnos tan allá, primero disfrutas la etapa del gusto, que todas tus hormonas conspiran contra ti, y así como todo te parece color de rosa, hasta él te parece algo perfecto, lo vez hermoso, tanto por dentro como por fuera, pero amiga mía, es una trampa, hecha por tu propia mente, pues nadie es perfecto en este universo, y solo cuando la etapa efímera del gusto, cubierta por las hormonas y la novedad pase, y llegue la cuesta arriba del gusto realmente de la persona, de la tolerancia por cosas que tal vez son nuevas para ti, o las diferencias entre los dos  y entiendas que en ocasiones el amor no es solo eso; un sentimiento de cuentas de hadas, sino que es un símbolo de compromiso, respeto y confianza entre dos seres, porque si no amas a esa persona no podrás cumplir nada de lo dicho anteriormente, sino cuidas de ese otro ente; ya sea con palabras, o demostraciones, tampoco  amas, solo estas atrapada en la lujuria o la ilusión del momento. Como dijo El principito: amar y gustar son dos cosas diferentes. Si gustas de una flor; vienes y la arrancas, pero si amas una flor; la cuidaras diariamente, la regaras, procuraras que reciba el sol necesario, que en tiempo de lluvia no perezca, esa es la gran diferencia, y no todos somos capaces de entenderla... o no a tiempo, y entonces un día que gustabas de ese alguien que nada te molestaba, al otro día ya todo te empieza a molestar, o quieres tratar de cambiar eso que no te agrada, y eso nunca será amor.

Ven y descubre si Kaia; una joven entusiasta, amante del arte, esta realmente enamorada de Mauri; un exitoso Ingeniero Civil, hijo de uno de los cantantes mas famosos de Finlandia; Lauri Ylönen, o simplemente es un gusto que tiene por él.





***

La noche es cálida, a penas y siento el susurro de la brisa sobre mi piel. Tumbada sobre la arena fría de la Isla Maldivas, con mi mirada perdida en el oscuro cielo, dejo vagar mi mente, que las olas del mar acaricien mis pies, y se lleven el pesar de haberme marchado de un lugar en el cual no quería plantar raíces, pues tenemos pies para andar por el mundo y devorarlo, no para permanecer para siempre en el mismo lugar.

Si cierro los ojos, lo primero que viene a mi mente es su rostro, que inmediatamente hace curvar la comisura de mis labios en una sonrisa tonta, de esas que no puedes evitar, aunque quieras. Me encanta sus ojos castaños, se parecen a los de su padre Lauri, en la forma, no en su color. Son pequeños, coquetos y vivaces pero lo mas extraordinario, es que cuando me ve fijamente a mis ojos siento que desnuda mi alma, que se mete a lo mas profundo de mi ser, que por un instante me deja petrificada, ahí frente a el, contemplándolo fijamente y descifrando que es lo que el puede ver en mi, que lo hace verme de esa manera tan cautivadora, tan devoradora que obviamente me encanta.

Su rostro es el vivo retrato de su madre, de rasgos finos, pero varonil,  de labios carnosos, que invitan a darle un beso hasta que el aire nos falte, su nariz pequeña aristocrática que le da cierta altivez a su perfil, sus cejas acompañan fielmente  a sus ojos, siendo finas que da la impresión que fueran perfiladas por un barbero, pero eso no quiere decir que le den un rasgo poco varonil, por el contrario todo en conjunto hacen de su rostro algo sublime.

Es un hombre muy alto, a diferencia de su padre, ya que media 1.80 m, es la altura perfecta para acompañar un abrazo, no soy una hobbit, pero casi, con mis 1.60 m encajo perfectamente entre el espacio de sus omóplatos, de su espalda musculosa, ya que todo el es atlético. No hay lugar mas cómodo en el mundo que quisiera estar ahora mismo, y eso dice mucho, ya que estoy tirada en una isla de las mas bellas del mundo. Pero estoy aquí, y no con él, con Mauri Ylönen. Su cabello castaño oscuro, algo liso rebelde, cortado casi al ras, que incitaba a brindarle mimos. No era como el de su padre, pero me gustaba. Su piel canela, bronceada por el sol, incitaba a acariciarlo.

Diran que escape de Finlandia, y pueda que fuese cierto, pero no podía seguir así, apenas llevaba una semana de conocerlo y sus mensajes alegraban mi momento, sus llamadas elevaban mi ritmo cardíaco, hacían temblar mis manos,  brotar sudor de mi rostro, esbozar una sonrisa de las mas tontas que se puedan imaginar, su voz liberaba toneladas de endorfinas en mi interior, esa hormona que los científicos llaman la de felicidad, en resumen parecía una drogadicta, que cada vez que él aparecía era como darle la bienvenida al mayor elixir  y él obviamente, el proveedor de la mas deliciosa sustancia que pudiese existir, y si, solo una semana de conocerlo, por obvias razones tuve que darme un respiro y si, huir.


Sentía que era una venusiana y él mi marciano, distanciados por miles de kilómetros, y que en realidad así sucedia pues el vivía en Suecia y yo en Finlandia, desde que lo había conocido, desde ese momento me había subido a una nave, sin darme cuenta claro esta, con rumbo a su planeta, a Marte, sentía que todo mi ser, mi mundo giraba a su alrededor, como si su campo magnético atrajera mi nave con mas fuerza a su planeta, eran tantas emociones que comenzaron a abrumarme y me di cuenta de que a la velocidad que iba mi nave, al llegar al planeta iba a estrellarme y morir, y decidí, bajar la velocidad, retroceder, y cambiar de rumbo, volver a mi planeta, donde era capaz de pensar con claridad, sin nublar mi razón.

El por su parte, era en realidad casi un hombre de otro planeta, podría  jurar un Marciano, era diferente a todos, internamente si me permiten; les explico. No era el típico nieto de Zeus, hermoso por fuera horrible por dentro, por el contrario, era honesto, responsable, cariñoso, bondadoso, leal, sincero, y fiel, terrícolas así estaban en peligro de extinción, todo eso lo hacia muchísimo mas hermoso por dentro que por fueran, se podría decir que opacaba su belleza externa, pero no, solo la realzaban mas, y siguiendo los pasos de su padre por la construcción, había decido ser Ingeniero Civil, un virtuoso matemático, que por ese simple hecho lo catapultaba a la cúspide de todos los demás terrícolas con y sin las virtudes mencionadas antes. Se podría decir que me fascina su cerebro, que si pudiese lo besaría, pero es que hay una razón para eso, soy una piedra para los números, carezco de esa inteligencia natural en ese ámbito y por eso mi admiración cuasi amor.

Ademas tenia otra cosa que lo hacia diferente al resto, su desapego por el celular en pleno auge de la tecnología, si contaba con un modelo de vanguardia, pero no pasaba inmerso dentro de él. Al principio eso me perturbaba pues el modo operandus de todo terrícola era: mensajear a morir hasta que esa dama caiga, que respires por medio del celular, de tantos mensajes que te manda y demanda en contestar, ya sea al instante o unos minutos después, porque si no, hay algunos que ya entran en la paranoia de porque no se les contesta rápido, que si esto que si lo otro, se ponen en el lugar de la mujer, porque a nosotras también nos suele pasar, que si lo podré decir yo, pero en fin, esa es otra historia. Continuando con sus diferencias, le bastaba unos pocos mensajes al día, a lo mucho unos 3 y desaparecía, literalmente, como si un agujero negro lo succionase, pero cuando retornaba del agujero, lo hacia en grande, siempre llamaba, siempre, y una llamada valía mas que mil mensajes porque podía escuchar su voz, eso hacia mas real el momento, saber si estaba contento, nervioso, ansioso o tranquilo, algo mas verdadero.

Su voz, grave varonil era una delicia ante mi oído inexperto, que antojaba tenerlo cerca y que fuese algo mas real, que su voz rozara mi nuca poco a poco acercándose a mi oído y pronunciara lo que le diese la gana, ese pensamiento hacia erizar mi piel, que sus brazos rodearan mi cintura y me apretaran contra el, fuerte hasta que lograra escuchar su corazón, sentir su aroma y perderme en el, pero no, decidí huir de esa posible realidad, y ahora tirada en la playa, era otro tipo de sensaciones que venían a mi. ¿Lo extrañaba?, si, pero extrañaba lo que mi mente quería hacer, porque en realidad solo nos habíamos visto una vez, contactado por teléfono a través de amigos en comunes y ahí había surgido la chispa, que era eso una chispa algo casi efímera, que quería que se convirtiera en llamarada.

Era pensar que había encontrado un marciano entre terrícolas, u oro entre las piedras, y como no querer que estuviese a mi lado, los humanos somos adictos a querer lo distinto, lo que no se parece, lo que es único, y Mauri parecía ser único.

Pero él en Marte y yo en Venus, lo hacía algo complicado, mas no imposible. Él aun no se percataba de toda la turbulencia que había ocasionado en mi, es mas, ni sabia que había puesto mas kilómetros de distancia entre los dos, teníamos un día de no saber nada el uno del otro, y cosa que era normal, a veces era succionado por un agujero negro, y sabia estaba próximo su retorno, su llamada, mi debilidad.

Aparte del miedo de lo que él estaba causando en mi, también se agregaba que no sabia que sentía él por mi. Yo era  transparente en mis palabras, y si algo suyo me gustaba lo decía, no había día que no le dijera alguna cosa que descubría en él que me agradara, él obviamente sabia que me gustaba y mucho, pero yo no sabia nada... estaba en la penumbra, eso me hacia querer poner muchísimos mas kilómetros de por medio, porque entra mas distancia ponía, mas podía sentir la paz en mi interior.

¡oh pero soy una terrícola! que se cree de venus y que ama sentir al máximo ese subidón de adrenalina, que solo su presencia no tangible, causaba en mi, me daba pavor lo que podría pasar si interactuabamos frente a frente, pero era un pavor, de esos que sientes cuando vez una montaña rusa, que sabes que sera grandioso, que morirás de miedo, que te querrás bajar al primer cambio de altitud pero que al mismo tiempo amaras sentir todo eso al mismo tiempo, y querrás repetirlo una y otra vez.

El sonido de mi celular me saco de mis pensamientos, y sin saber quien me llamaba ya lo sabia en mi interior, mi corazón comenzó a latir estrepitosamente, y en mi rostro se dibujo la mas grande sonrisa que puede formar, como pude me puse en pie, pues sentía débil las piernas y corrí hasta la banca que estaba sobre la arena  a unos metros de mi, pero que la sentía mas lejana, corrí y corrí no se si fueron unos pasos o mil kilómetros yo sentí que atravesé el mundo entero, por querer contestar esa llamada.

-¿Alo?- dije,  acaloradamente, con la cara mas feliz, como si hubiese sido la descubridora de América. El subidón de adrenalina esta en su punto máximo, eso causaba él en mi, y obviamente era adicta a esa sensación, sin importar cuantos kilómetros pusiera de distancia, eso no se extinguir así de fácil y no quería, quería seguir sintiendo eso.


***
  













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